Fuente Imagen: https://yosigoajesus.blogspot.com/2015/12/el-infinito-amor-de-dios.html
No hay mayor felicidad que el amor. Dios es la eterna felicidad del amor infinito. Todo lo que existe ha brotado de ese amor y todas las cosas son hechas con su amor.
Dios se comunica con nostros a traves de mensajes de amor. Cuando leo un libro, el me habla por medio de ese libro. Also los ojos para mirar el paisaje, y El ha creado ese paisaje para que yo lo vea. Todo lo que delito ha sido creado por Dios y todo dolor también ha sido dado por Dios, amorosamente.
Todo ser humano hace con “sed” de amor. esa sed de Dios se ve reflejada en el rostro de toda la gente que anda en las calles, tiendas cines, bares, Todo el mundo guarda dentro de sí muchos deseos infinitos: una copa mas, una mirada más, una palabra mas, un beso mas, un libro más, un viaje mas.
Dios da la dicha del placer sin necesidad del placer, y la embriaguez del vino sin la necesidad de beberlo. En El esta la esencia de la embriaguez. El es todos los placeres, alegrías y deleites, y todo el amor; pero en un grado infinito, no como la sombra de esos placeres, de esas alegrías y de esos deleites, y de las sombras del amor que nosotros hemos perseguido.
Las cosas no pueden poseerse, por ello estaremos siempre insatisfechos. Esta es la gran angustia del corazón humano, el desear poseer el mundo y no poder poseer-lo. Y deseamos poseer el cuerpo humano en el amor, y tampoco puede poseerse totalmente.
Uno cree que se conformará con una pequeña casa y un auto, una bella esposa e hijos. Pero ese hombre saldrá siempre a la calle con la misma ansiedad en su rostro. Buscará siempre cosas nuevas. Es como la enfermedad de tener que estar siempre comiendo y comiendo sin poder saciarse jamás. Los sentidos pueden estar hartos de placeres, pero el alma estará siempre insatisfecha.
Y Asi como nos damos cuenta de la profundidad de un pozo cuando arrojamos en el una piedra y no la oímos caer, igual nos damos cuenta de la profundidad del alma, puesto que Dios está en el fondo de cada alma; el fondo de nuestra alma es infinito, y no se puede llenar con nada sino con Dios. Por ello vemos en los monasterios hombres y mujeres satisfechos y colmados , sonrientes, sin la arruga de la ansiedad en sus rostros.
Todo nuestro ser está diseñado para amar a Dios, para poseer-lo y gozarlo, así como el cuerpo de la gaviota está diseñado para volar sobre el mar; el hombre ha sido creado para gozar de Dios y para amarlo, por eso, solo en Dios encontraremos la felicidad y saciaremos nuestro espíritu. Y aunque no lo hemos visto, sentimos su llamado.
… Ahora amarte es la una razón de mi existencia y mi única profesión y mi único oficio. Me he entregado a Ti como la misma pasión con que antes me entregue a la belleza de las muchachas y me he rendido ante Ti, como me rendí antes de ellas y me he dado por entero a Ti como me daba a ellas. Y se que me amaras y saciaras mi sed de amor como no me amaron ni me saciaron ellas. Y se que encontré en Ti los rasgos bien conocidos de todos los rostros bellos que no he amado en creaciones de tus manos. Ha quedado el amor pero ya desapareció aquel objeto amado. Ha quedado solo la sed, el ardor del Sahara, un hambre de amor que es casi cósmico, un ansia insaciable, un corazón vació. Todos mis amores han muerto, y no queda más que el tuyo: el amor a Ti a quien ahora amo con todo mi amor. Ten compasión de mi corazón vació.
Ernesto Cardenal.
Fuente: Lo mas selecto del pensamiento universal, Libro Tarjeta.