Esta era una escuela de animales adultos que quedaba en el bosque, la maestra era la ágil ardilla que siempre andaba diligente organizándolo todo.
Entre los alumnos había una serpiente que tenía fama de pendenciera y buscapleitos.
Todos los días cuando llegaba la caracola empezaba con la burla, con una vocecita con un chillido inaguantable:
-Caracoool, caracoool, tu casa está húmeda llévala a tomar sol.
La caracola no le ponía cuidado
Al otro día, -caracola, caracola cabeza de perinola- decía y se enrollaba a reírse.
Así transcurrían los días, escuchando las sandeces de la culebra a veces con comentarios realmente hirientes.
Un día comenzó a llover con mucha fuerza y llovió tanto que no hubo clases.
La culebra estaba fastidiada porque se había acostumbrado a molestar a la caracola y eso le hacía divertido el día.
Cesaron las lluvias, y comenzaron las clases, pero la caracola no fue. Al salir, se fueron a casa de ella a ver por qué no había asistido, pensaban que quizá estaba molesta por las constantes burlas.
Al llegar, la caracola los recibió muy contenta, les sirvió unas tazas de rico café recién colado y conversaron muy entusiasmados, mientras todos las ponían al tanto de las nuevas actividades de la escuela.
Disfrutaron la tertulia, menos la culebra que por supuesto no asistió y observaba envidiosa desde lejos. La vaca con sus ojos mansos le preguntó si no le hacían daño las constantes burlas y la caracola contestó: "yo tengo una vida que está llena de regalos diarios, estoy feliz y con mucha gratitud, no me levanto cada día, para hacer feliz a la culebra", y aprovechó para mostrarles a dos primorosos caracoles recién nacidos, ese era el motivo de su inasistencia a clases.
Esta fue mi publicación correspondiente al ejercicio No. 3 de los retos creativos propuestos por
, recuerda que tú también puedes participar, si deseas informarte más te dejo el link
Escribirás una fabula, a partir de unas imágenes, no importa el orden de las mismas.