Eh, te reconozco...
Ojos azules, como el lago virgen de una isla aun por descubrir.
Piel brillante, tanto que deslumbra mi pícara mirada. Parece haber estado bajo polvo de estrellas recubierta.
Una risa que contagia. La felicidad inocente del planeta irradiando de tu boca.
Y coronando tu belleza, al igual que la Luna sobre el cielo de la noche, tu pelo recorre tus curvas como el terciopelo que al tocarlo paraliza mis pensamientos.
Tu tacto cálido, tú aroma que prende la mecha de mi alma.
El sabor de tus rojos labios que junto a ti me dejan paralizado.
Como he dicho, te he reconocido. Ahora atraviesa la frontera de nis sueños y pasa junto a mí un día inesperado. Haré que sientas la locura de un amor descontrolado.