Es la primera vez que te veo, eres bastante normal, no te hubiese hablado sino fuese porque estábamos solos, después de mucho hablar me contaste que te cortabas las muñecas, que original, bueno no lo dijiste, lo mostraste, dijiste que lo hiciste con el lápiz de dibujo, me pareciste realmente interesante.
Toqué las cicatrices, te dolió, perdón por eso. No sé por qué lo haces, según tú, todos te ignoran y quieres llamar la atención, pues estás de suerte, llamaste la mía.
No eres especial, eres sencilla, simple, pero me causas curiosidad.
Yo soy loco, infantil, raro, y otras cosas que no vienen al tema, después de todo tú eres la protagonista principal.
Yo te dije mi nombre, pero, a pesar de haber hablado mucho, no sé el tuyo, eso sólo me causa más curiosidad.
No estoy preocupado por ti, si lo dijera sería una falacia, tanto como decir que te quiero ayudar o que me importa que te pase algo, realmente no me importa, sólo me causas curiosidad, a pesar de que suene frío e insensible, es la verdad.
Quiero volverte a ver, preguntarte un montón de cosas y poder quitarme esta curiosidad.