Carlos Luis terco de nacimiento no le gustaba escuchar concejos y si le decían algo que no era cierto para él terminaba evadiendo y quitándole el habla a la gente que lo que quería era su bien, para él era un fastidio escuchar concejos pues creía se las sabía todas, las personas al ver sus actitudes y respuestas ya no lo tomaban en cuentan, Carlos Luis vivió de fracaso en fracasó él decía que era mala suerte pero no, era él y su actitudes, le decían “no llegues tarde, al jefe no le gusta” el que se lo decía para él era un chismoso y no veía que lo estaban era ayudando, sus padres le decían que no se reuniera con cierto grupo de personas que estaban en malos pasos, lo aconsejaban y lo que el mencionaba era que sus padres eran unos viejos amargados, no escuchaba a nadie y nunca pudo tener nada, ni familia, nunca se organizó, en este mundo hay mucha gente solidaria que no le pesa ayudar, extender una mano, explicar, pero también hay unos que se encierran en su mundo y de allí no los saca nadie, “no pases por allí ese puente está roto”, y van y pasan más rápido, como desafiando a que ellos no los manda nadie.
Carlós Alberto el gemelo de Carlos Luis para este último era el bobo porque el sí tomaba y escuchaba concejos, estudió y fue muy exitoso, cada cosa que le decían para él era muy valorada, sabía que con los concejos se llegaba a viejo y hay personas que ya han vivido experiencias y si pueden evitan que a otros les pase lo mismo, si a él le decían “no te la pases con este grupo, no los veo en buenos pasos” el rápidamente acataba y sacaba conclusiones, “ellos tarde o temprano terminaran muertos, esa vida no es para mí”, se decía y tomaba su concejo, si le decían “no se puede llegar tarde, por esto o por lo otro” se levantaba más temprano y valoraba y agradecía a quien se lo informaba, “no pases por el puente, se va a caer”, no pasaba él sabía que se lo estaban diciendo por cuidarlo, por su salud, vida y si aceptó todos los concejos posibles y de eso pudo trasmitir ideas y vivencias, Carlos luís no llego a los 30 años paso el puente roto, se agrupó con amigos malos y murió en un robo y su hermano Carlos Alberto vivió 60 años más y se pudo dar el lujo de decir que “el que escucha concejos llega a viejo”, murió a los 90 años, tuvo familia, un buen trabajo y siempre se fue por el camino del bien, todo concejo fue bien recibido, todas las historias no tienen que terminar así, reflexiona en que debemos escuchar y nuestro camino por esta vida será más fácil y exitoso.