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Edgar un policía corrupto que todo era el dinero, Sebastián hombre trabajador había levantado una bodega en el barrio donde vivía y le iba muy bien tenía todo para vivir tranquilo y cómodo con su familia y Edgar vivía de lo ilícito, del matraqueo, la extorsión entre otras cosas, Sebastián se levanta un viernes muy temprano para comprar mercancía para su negocio, reunió todo el efectivo y se montó en su camioneta y se fue a unas cuadras de su casa donde quedaba el lugar Edgar y sus compañeros realizan una alcabala ficticia, toda camioneta que veían como para ganar algo la detenían Sebastián tiene que pasar justo por ese lugar y a un metros se da cuenta, se quiere devolver pero es tarde sabía, cómo todo ciudadano, que pasar por allí así estuviera en regla era riesgoso, atravesar una alcabala es perder pero igual sigue adelante.
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Hace amagos de detenerse pero los efectivo lo llaman y avanza le dicen que se detenga a la derecha y lo agarra Edgar el más ambicioso, “papeles ciudadano, licencia y certificado médico”, Sebastián lo entrega, le piden cedula y la entrega, le hace 100 preguntas se las responde el policía no encuentra manera todo estaba en regla Edgar por la ventanilla se percata del dinero y sigue pidiéndole cosas a Sebastián le revisa parabrisas faros casi una experticia y todo estaba correcto, por ultimo le pide que abra la maleta y las puertas, Sebastián hace todo eso y pendiente de cada movimiento de Edgar sin apartarse en ningún momento, Edgar notando eso le manda un mensaje de texto a su compañero para que distraiga a Sebastián, el oficial llega de una vez, “Sr. que bonita camioneta la tienes muy bien cuidada”, cruzan palabras y en ese descuido Edgar saca una bolsa con droga y se la coloca desde atrás por debajo del asiento del chofer y se pasa a la maleta y le dice al otro policía que lo ayudara con la requisa el otro oficial se va y Edgar se pasa al puesto de adelante y saca la presunta droga y le dice “sabía que en esta camioneta encontraría algo raro” Sebastián que había tocado cigarro solo porque lo vendía en su bodega nunca había tenido vicios.
Sorprendido le dice que eso no era de él “pero está en tu carro” y empieza el juego de psicología policial “con esto te salen 20 años sin derecho a nada” y Edgar empieza a hacer llamadas ficticias, de llamar a sus superiores y contar lo que había conseguido y llega el otro oficial y le caen como hienas, le dicen que se lo van a llevar y va a perder hasta el carro hasta que Sebastián ya atosigado no encontraba que hacer no lo dejaban llamar Edgar le dice al final, me das todo ese dinero que llevas allí y no te proceso, Sebastián no le queda de otra y lo hace Edgar cínicamente se despide, “cuídese por allí Sr. no haga más eso se salvó porque era yo” él se quedó con la plata y con la droga para seguir sacándole plata a la gente inocente.