Durante el año 2002 y 2003 tuve la oportunidad de estar de intercambio en la Universidad de Zaragoza, España. Trabajé en un laboratorio de la Facultad de Ciencias, junto a un grupo multicultural con el que formé un gran equipo. Había estudiantes de varios paises: Francia, Japónn, Escocia, Brasil. Lituania y este cristiano de Venezuela.
El edificio era clásico, como casi todos los de ese campus. Con un color marrón que no le hacía ver muy interesante.
Sin embargo al entrar en él, todo cambiaba. El hall era moderno ni que decir de los laboratorios donde trabajé. Última tecnología, equipos y reactivos para realizar las investigaciones.
Aunque venía de una excelente universidad en Venezuela, ya vivíamos las carencias en laboratorios y aulas (ni hablar de como debe estar eso ahora). Ese año en España me ayudó a conocer el otro extremo de investigar con recursos, por lo cual apreciaba más lo que tenía en mi tierra.
La diferencia en el desarrollo de este lado del mundo es en parte los recursos que destinamos a la investigación y desarrollo. Hay que revertir los estándares para salir del atraso en el que nos hundimos cada día más.