Nuestras debilidades son lo opuesto a nuestras fortalezas, crecidas en la dirección opuesta a su bondad inherente.
Los defectos de carácter y nuestros "defectos" pueden ser tan fuertes, porque sus efectos en nosotros son algo así como el estiramiento persistente de una banda de goma gruesa y gruesa, tirada cada vez más fuerte y estirada más finamente dentro de nosotros.
Es una enorme cantidad de energía que queda atrapada en ese estiramiento y tira, hasta que hay un chasquido. Algo en nuestro interior parece ceder,
A veces ese chasquido es muy destructivo, pero otras veces podemos navegar esa energía
en la dirección de su verdadera naturaleza, una fuerza que se ha pervertido en un defecto de nuestro carácter y nuestra naturaleza básica.
Nos puede devolver a la verdad de nuestras fortalezas.