Por favor,
no seas
sincero conmigo.
Arráncame
del pecho
la esperanza
de que vuelves.
Y dime al oído
que me quieres
mientras mientes.
Mátame
aquí mismo
si me dices
que te pierdes
y devuelve la locura
dentro de mi mente.
Al infierno.
Te ahorro el viaje
de bajar a verme,
ya hace tiempo
que deposité en ti
la esperanza de salvarme.
Y como todo sueño
se quedó el alma libre
que en tus ojos
paró el tiempo
para poder quererte.
La culpa es mía,
y sólo mía,
porque desde que
te fuiste
todos los corazones
que me han venido a querer,
se han ido
por la misma puerta.
Por quererte tanto
que sus sospechas prevalezcan.
Por necesitarte tanto
para que mi cuerpo se desvanezca.
Es sólo que,
no puedo dar refugio
a un corazón ardiente
en esta coraza
de fina escarcha.
No quiero
aunque quiera.
Y si quiero,
se va lejos,
desde donde han vuelto.
Se me estrecha el mundo
si me esperan.
Tengo miedo
a que duela
como acabó
doliendo en tu mirada.
Como acabé muriendo
en tu frazada.
Como me fuiste
matando
con tu falta de amor
a esta alma tan acabada.
Miedo,
corriendo por mis venas,
a que crezca la primavera
dentro de mi,
y tenga que volver
a matarla.