Las letras suenan a mi vida,
y las noches me van ha acompañar.
La guitarra dejó de ser suicida
y mi mente dejó de imaginar.
La muerte no me fue permitida,
por un Dios que no me ha de perdonar.
La calle muestra la salida
y yo me dispongo a caminar.
Corriendo de una culpa que me mira
viviendo en una historia que es mentira.
Abrazando tus labios y tu traición,
cantándole a tus miedos tu canción.
Mi voz se quiebra en la mañana
y todo suena tan bello de madrugada,
busco recordarte que te amaba
pero sé que para ti ya no soy nada.
Soy tu alegría y tu terror,
soy tu poesía y tu rencor.
Soy lo que quieres lejos de ti,
pero tal vez
algún día te acuerdes de mi.