Dedicada a mi amigo inphiknit
Mi amigo inphiknit publicó un post y un concurso de memes para defender la noción de que el feto ya posee un alma, que desde el principio de la gestación somos humanos, y que esa es una poderosa razón para que, si una madre no puede criar un bebé, no lo aborte, sino que lo dé en adopción, llevándole felicidad a otro hogar donde no puedan concebir hijos, y dándole al bebé la oportunidad de nacer, vivir y realizarse plenamente con sus nuevos padres.
En este post voy a reforzar las afirmaciones de mi distinguido amigo con un par de nociones de la Cabalá, y con recientes hallazgos científicos.
Argumentaré que la neurociencia ya sabe que el alma o la autoconciencia entran al feto exactamente el día 49, la semana 7 de su gestación, algo que ya sabían desde hace siglos tanto el budismo como la sabiduría de la Cabalá.
Las almas se preparan para bajar a los cuerpos
Los sabios de la Cabalá, y fundamentalmente el Zóhar, nos indican que durante el shabbat, cuando la shejiná (la santidad) baja a la tierra, un grupo de almas desencarnadas merodean los hogares de los justos, en busca de un cuerpo y una familia para encarnar.
Es la razón de la prescripción cabalística de que el mejor momento para procrear es entre el viernes por la noche y el sábado en la mañana, cuando comienza el shabbat judío.
¿Pero qué viene desde esa especie de cielo de las almas? ¿Un alma completa, que cambia de cuerpo como se cambia de ropaje?
No exactamente. La noción de la Cabalá no es la de un cielo, a la manera cristiana, sino la de una sola alma común, llamada “Adam Harishom”, el hombre original, de donde viene el nombre Adam (Adán), que no fue el primer homínido, sino el primer hombre con autoconciencia y con la percepción de formar parte de un todo, del cosmos, el primer humano con la percepción de que hay una Creación, y que existe una fuerza creadora detrás de todo lo que se mueve en el universo.
Por eso, el calendario judío comienza su cuenta no con el origen de la tierra, ni con los primeros homínidos que caminaron erectos en las planicies del Olduvai en África, sino con el primer humano consciente de serlo y de estar ligado con el cosmos, Adam Harishom.
El alma y el inconsciente colectivos has sido argumentador por C.G. Jung, todos formamos parte de esa red invisible de información que nos conecta a los seres humanos los unos con los otros.
La creación de la “nube” en Internet nos ha dado la posibilidad de percibir en la realidad material, tecnológica y cotidiana, lo que significa una sola alma, un solo servidor, al cual están conectados todos los puertos de nuestras almas individuales.
De esa “nube” bajan partículas, destellos del alma colectiva, que van a caer en un cuerpo que empieza a gestarse. Y una vez que esa partícula cae en el cuerpo, empieza a formarse el alma individual, la autoconciencia, que coincide con el “yo” freudiano.
Las almas no poseen entropía, no pierden toda su información al momento de la muerte, aunque sí se disuelve la personalidad, la autopercepción corpórea, material, del ego freudiano: es decir, el alma se desencarna, y su información básica regresa al alma colectiva única (Adam Harishom) o a la “nube”, como usted prefiera llamarla.
Por eso, fragmentos de todas las grandes almas siguen allí moviéndose y pululando, descendiendo a influenciarnos cuando las invocamos y estudiamos sus palabras, especialmente en los libros de Cabalá. Son nuestros maestros, bajan y se mezclan con nuestras almas, por lo que podemos hablar incluso de reencarnación en vida, pero no en el sentido material y carnal: la definición más correcta sería “transmigración de las almas.”
Lo que dicen nuestros maestros
El RABASH (maestro de mi maestro Michael Laitman), ha escrito al respecto:
"Un alma no es algo indivisible. Constantemente se fusiona y separa, crea nuevas partes de acuerdo a las demandas de la corrección del alma común. Incluso durante la vida de un hombre, algunas partes de las almas se arraigan o lo abandonan; las almas constantemente "fluyen" de una a otra.
Las partículas de otras almas más fuertes y más elevadas pueden aparecer en cada uno de nosotros. Comienzan a hablar en nosotros y nos empujan hacia adelante. De hecho, el alma no es algo predeterminado, permanente, que acompaña a nuestro cuerpo fisiológico durante toda su vida biológica. Por ejemplo, el Ari, en su libro "Shaar HaGilgulim" ("Las Puertas de la Reencarnaciones") describe el tipo de almas y en qué sucesión se enraizaron en él."
Rav Yehuda Ashlag, La ciencia de la Cabalá, Volumen Uno (Pticha), Laitman Kabbalah Publisers, Toronto, 2005, p.127.
Los 49 días Rick Strassman
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El neurocientífico Rick Strassman, luego de muchos años estudiando el cerebro, ha llegado a la conclusión de que lo llamamos el alma entra al cuerpo exactamente el día 49, la séptima semana de la gestación, como ha dicho desde hace siglos tanto el budismo como la Cabalá.
Ese día ocurren dos cosas fundamentales y nada casuales: se define el sexo del feto, si va a ser niño o niña, comienza la autopercepción, y se termina de desarrollar la glándula pineal, la cual desde hace siglos ha sido descrita por todas las grandes sabidurías antiguas como la base del alma, o el punto de conexión del cuerpo con el alma, del individuo con el alma colectiva, con la “nube.”
Es la glándula pineal la que sintetiza la dimetiltriptamina o DMT, que es llamada popularmente la molécula espiritual o la molécula de Dios. Según algunos científicos, la DMT es segregada por el cerebro en experiencias cercanas a la muerte. Es la responsable del “túnel de luz” que vemos cuando morimos. Según Strasmann, y también según la Cabalá, pasan 49 días luego de morir antes de que esa alma o fragmento vuelva a encarnar en un cuerpo.
Adicionalmente, la glándula pineal se activa con la luz y las sombras, genera más cantidad o menos cantidad de melatonina (efecto circadeano), pero quizás también es la responsable de la percepción de las luces y sombras que nuestras almas perciben, no sólo la luz de este universo material.
Pienso, mi apreciado amigo inphiknit, que esto te puede dar mucho que pensar, y también a los pacientes lectores de nuestros posts.
Espero poder publicar en el shabbat algo relativo a la pregunta del túnel que vemos al morir, adónde va el alma, o las partículas del alma. Eso tiene que ver con la conciencia no-local.
¡Nos vemos en el próximo post!
Óscar Reyes-Matute
(Samuel Ibn Motot / שמואל אבן מתת)
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Científico Revela al Mundo Cuando el Alma Entra en el Cuerpo
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