Las ciudades se vuelven los ciudadanos, se meten en la piel, se calan en los huesos.
Sus cielos son camaleonicos, si estas tristes pintan grises y nublados. Si estas feliz los ves hermosamente raros.
Los edificios albergan oportunidades y decepciones tantas como tantos te atrevas a entrar.
Gente.. gente habrá bonita y no tanto, bonita con ganas de ser gente y de hacer gente a la ciudad y otra que no tanto.
Las ciudades se vuelven los ciudadanos ojala Caracas se desintoxique pronto de tanto bicho raro, dejemos de ver rostros cansados y decepcionados.
Estos son los contrastes de mi ciudad, una ciudad que vista desde las alturas del Ávila es majestuosa pero si te acercas podrás ver lo que se esconde dentro de ella.
Para finalizar dejo este mensaje que me encontré en algún rincón de esta ciudad.