No limpió su apartamento en una semana por una gripe que lo redujo a la cama. Antes de emprender un viaje de trabajo, barrió y acumuló la porquería en una esquina, para recogerla luego. Cuando volvió, el cúmulo de basura flotaba a 30 centímetros del suelo.
No lo pudo entender. Aguantó sus ansias de tocarlo, porque sabía que eran desechos. Colocó una caja de zapatos debajo, para que cuando cayera, botar todo sin problema.
Una noche lo despertaron destellos. Eran chispazos hermosos, azulados, atrayentes y violentos. Le provocó pero no lo tocó por temor a electrocutarse. La mañana siguiente era una bola sólida suspendida en el aire. Maravillado hizo un gesto para darle un pequeño golpe con el dedo índice, pero se contuvo. Al fin y al cabo, seguía siendo basura.
Una tarde llovía en Madrid justo cuando regresó del trabajo. Y quedó paralizado. El rocío que entraba por la ventana se quedaba rodeando la pequeña roca, de no más de 10 centímetros de diámetro. De nuevo contuvo su instinto de tocar. Estaba emocionado.
Con la luz de la mañana la esfera se veía hermosa, inmaculada e improbable, llena de vida. Mares, continentes, atmósfera. Ya no pudo más: La tocó.
***
Era un hospital de Minnesota, Estados Unidos. Después de 7 años de coma, el paciente de la cama 3787 despertó, confundido.
-Why do I think in English?
-Relax, he has been sleeping for a long time.
-But I do not know how to speak english. How do I do it?
-Do you know his name?
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La foto es una captura de un vídeo animado de @rikoostenbroek