UN SORBO
implosiona con sutileza en mi boca,
activando sexualmente mis sentidos
con la clara perspectiva que desmigaja
los pensamientos más etéreos,
salvajes y excitantes.
Un sorbo de tu adictivo aliento
humedece mis ansiosos labios
sin esperar insatisfacciones vacías,
sin expresar reacciones opuestas
ni prever imperfecciones disfrazadas.
Un sorbo de tu sudor incipiente
desinhibe mi tímida elocuencia
tanto como para hacerme temblar,
tanto con para llevarme a la locura
o tanto como para perder la razón.
Un sorbo de tu cálido cuerpo
complace palmo a palmo mi sed,
mis hambientas ansias varoniles,
y hasta los vibrantes deseos
que me atan a ti.