Entonces llega el momento, de dejarlos volar por su propio bien, que viva y sufra las experiencias y consecuencias de ser adulto y de la toma de decisiones.
Por ejemplo: Ir a la universidad, mudarse, comenzar un trabajo, consumir alcohol, fumar, tener relaciones sexuales.
Podríamos hablar de enseñarlos a ser independientes, es un proceso que se dará con el transcurso del tiempo y por etapas, primero como aprendiz y luego como persona totalmente responsable de las acciones de si mismo.
Es importante dejarlo libre, pero que permanezca conectado al grupo familiar, considerando la comunicación en forma honesta y abierta. Puede pasar que entre los padres y el hijo adulto surjan conflictos trate de que el hecho de haberse molestado no se convierta en una pelea. Las peleas no resuelven los problemas.
Los hijos adultos necesitan saber que todos sus actos son su responsabilidad, privilegio que conlleva hacia los demás y a hacia si mismo. Por consiguiente, las decisiones que tomen los adultos tienen consecuencias de adultos, tanto buenas como malas.
Recuerde, que su hijo no lo debe ver como una fuente de efectivo contante y sonante, el incentivo monetario se lo deben ganar de forma responsable y pronto aprenderán a presupuestar.
A los padres: que siempre se van a preocupar por sus hijos así tengan la edad que tengan .
A los hijos: que las alas que se formaron en el hogar sean suficientemente fuertes para volar.