Tengo una entrañable amiga que siempre me dice que el café tiene espíritu y que es quien provoca esa magia que se establece cuando las personas se unen en torno al mismo y conversan, se relajan, sueñan, y visualizan porvenires.
Solo o acompañado un buen café es un aliciente para seguir el día a día, energiza y complementa. Esto es tan así que no escuchamos nunca que la gente diga: “ven que te invito a tomar un vaso de leche”, o “ven a mi casa para que te tomes un jugo”, generalmente lo que se comparte, por lo menos por estos lados, es una humeante taza de café negro, que puede llevar leche y si se puede una galleta o un trozo de torta, pero en tiempos de crisis, compartir un café con azúcar es un deleite.
Nada más sentir el olor del café en su paquete, o cuando se está colando es una invitación a aspirarlo y con ello, llenarse también de buen ánimo y de reminiscencia. Recuerdo que en casa de la abuela llegaban las visitas y lo primero que se hacía era montar la olla “pal guarapo”, cuando estábamos recién levantados la abuela nos servía, para que fuésemos haciendo estómago, una taza de café muy clarito y dulce, con un pan duro que llamaban “butaque”, más nunca supe de él, se fue quedando en el olvido como muchas cosas de la infancia.
En casa mi mamá hacía un café tinto para mi papá, luego recolaba y sacaba el de ella y por último volvía a colar y sacaba el nuestro; me aficioné al café desde hace muchos años y me gusta leer todas las bondades que tiene que son las que me reafirman el deseo de seguir tomándolo. Nunca me lo han prohibido y mejor que no lo hagan, porque no tomarlo sí que me enferma. Puedo entender que a alguien no le guste, igual lo respeto, pero no estoy dispuesta a dejar de tomarlo yo.
El café tiene también la propiedad de traernos a la mente recuerdos idos y cuando nos volvemos asiduos a su disfrute y podemos saborear y reconocer un café verdadero, sin mezclas extrañas, genuino, bien tostado; su aroma puede llevarnos a revivir los mejores momentos. Llega a mi mente un texto que leí hace mucho tiempo donde se contaba la emoción y el sentimiento de Don Andrés Bello cuando recibe unos granos de café de la patria, precisamente del Helechal, una hacienda que había sido suya y de sus hermanos, [leer el texto aquí]( https://adrianagibbs.com/una-taza-de-cafe/) en ese momento nos cuenta Luis Correa: “ordenó le prepararan una taza de aquel café, que tenía virtudes mágicas para su imaginación adormecida”
Con este preámbulo me sumo también a regalar unas tazas de café, al aceptar las indicaciones del Proyecto Crecer en Discord, el cual aprovecho para recomendar a los que recién comienzan en esta red, porque allí aprenden estrategias para mejorar sus posts y a los que estando más avanzados quieren aprender aún más con la guía orientadora de
; en ese equipo está
quien me ha regalado un hermoso momento con la taza de café que me envió, es por ello que invito a:
Al amigo
porque siempre hace un vuelo rápido por mis posts y me deja un saludito, pero sé que lee, sus posts están llenos de vivencias, sabe recoger con cuidado esos eventos de la vida diaria que se reproducen en cualquier parte del país y que pueden dejar una moraleja a sus lectores
El compartir en steemit es tan grato que ya tengo una ahijada virtual, para ella mi tercera taza de café, se trata de
, ella sabe que la regaño sin decirle ni una sola palabra, solo con la fuerza del pensamiento, misma fuerza que ella posee para tener autodeterminación, una persona que no sé si toma café, pero sé que está llena de una condición humana y una nobleza a toda prueba.
También me provoca invitarle un café a
, me imagino sentadas las dos, ella sacándole notas a su guitarra mientras compartimos las experiencias vividas en esta Venezuela que se yergue en virtudes pese a todo, buena observadora como es, me platicaría sobre sus próximos posts.
Y no podía faltar un cafecito para
, quien tiene hermosas historias de vida con su hermosa familia y las alegrías por sus hijas, escucharía sus certeras palabras sobre pinturas y los análisis que hace de las obras de artistas reconocidos. Sería un agradable momento compartido.
Gracias amigos por llegar hasta aquí y compartir esta aromática bebida conmigo. Sus comentarios serán muy apreciados.