Saludos amigos de steemit, aquí les traigo este tema complejo que conlleva varias reflexiones.
La duda existencial ha existido desde siempre, es la búsqueda constante, ¿qué somos? ¿qué hacemos aquí? Es el afán de la filosofía: buscar, dar respuestas y abrir más dudas. Libros, películas, canciones llevan implícitas las mismas preguntas.

Cuando se ha transitado la mayor parte del camino es fácil echar la mirada a la ruta recorrida y darse cuenta de que las angustias y temores vividos no tenían razón de ser, casi todos son creados por presiones sociales, demandas que llenan nuestra vida desde la niñez: tenemos que ser "alguien en la vida", sí, pero un alguien que llene las expectativas de otros y no las nuestras.
Luego una vez canalizados esos intereses surgen otros, porque nunca hay un freno, la vida es un camino de exigencias cada vez más absurdas. Peor aún si se es mujer, esto requiere además cumplir una serie de requisitos y rituales la mayoría ridículos, pero que difícilmente nos damos cuenta en su debido momento.

A veces surgen situaciones que cambian la manera de ver ese mundo paradisíaco creado por otros y anhelado por todos: un accidente, una pérdida de un miembro de la familia, un viaje inminente, un embarazo, un nacimiento, un nuevo ser que trae sus propias condiciones de vida, una catástrofe natural…
La lista es larga, cada quien podría agregar un nuevo caso y darse cuenta de que ese dibujo impuesto del deber ser, no lo cumple nadie. Sin embargo, existe un tropel cuyo único oficio pareciera ser el de jueces e inspectores del comportamiento ajeno. Cada personaje cree tener la razón y se imponen en la vida de los demás dando directrices y lecciones que traen como consecuencia que las profesiones de psicólogos y psiquiatras existan.

Ciertamente, cada cabeza es un mundo, no somos iguales, cada región tiene su nombre, su cultura, su idioma, idiosincrasia y todo eso. No nos corresponde imponer normas o procedimientos, en todo caso, solo conocer o describir sus costumbres como actividad de aprendizaje. Saber cómo viven en otras partes, es una sana curiosidad, preparar un plato al estilo de otra cultura es válido porque ahonda en el conocimiento y aceptación del relativismo cultural.
Creo que es el mejor ejercicio de libertad que se puede tener, que cada uno decida cómo quiere vivir su propia vida, siempre y cuando sus actividades no afecten a los demás, pienso también que aprenderlo y tomar las decisiones al respecto es importante para la sana convivencia con los otros y el medio ambiente.

No somos iguales
Quizá si comprendiéramos esto nos aceptaríamos más, los seres humanos compartimos procesos biológicos similares, pero eso no nos hace iguales, tenemos diferencias de peso, talla, color, formas de cara, de ojos, de boca, tipo de cabello, entre otros; ni siquiera los gemelos son iguales, cada uno de ellos tiene su propia manera de ser.
Entonces ¿Cuál es la razón de que permanentemente se trate de uniformar a la gente?,¿Por qué todos procuran las mismos esquemas sociales? ¿Por qué la gente se frustra si no cumple los propósitos o características prefijados por los demás? ¿Por qué todos quieren ser iguales? ¿Por qué el que se aparta del estereotipo es denominado raro? ¿Qué beneficio obtiene quien impone su manera de ser?

Ser protagonista de la propia vida, la única que se puede vivir, requiere alimentar los propios gustos, pero también habitar un mundo donde se respeten las diferencias y no exista discriminación de ninguna naturaleza. Donde la creatividad no surja como forma de resolver los problemas para volverse luego el único procedimiento factible. Y la Declaración Universal de los Derechos Humanos no sea un documento utópico.
Artículo 1.
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Fuente
Es a partir del reconocimiento de la individualidad de cada quien y las diferencias desde donde puede enseñarse el respeto que merece cada individuo y esto solo puede hacerse en la niñez. Es común encontrarse con adultos que giran su vida en torno al otro, cuestionando la “anormalidad” que creen ver en todo, juzgando los comportamientos o modos de ser, asumiendo como anómalo todo lo que les “huele mal” y generando entornos de hostilidad.
El niño en sus primeras etapas no suele hacer señalamientos, el juego determina su vida y en torno a él establece sus relaciones, serán los mismos condicionamientos sociales los que van a ir permeando la escuela, creando allí mismo el centro donde se instalan los comportamientos de rechazo y discriminación.

Crear una escuela para la paz y la tolerancia significa antes formar un docente que a su vez crea en ello, que tenga la preparación para detectar los casos de rechazo, de abuso, de acoso y sepa manejar las situaciones que se le presenten y además tenga las estrategias para la enseñanza de valores.
No somos iguales, pero tenemos los mismos derechos.
¿Qué piensas de este tema?¿Es posible hacer de la escuela el espacio para el respeto a las diferencias? Tu opinión es importante para continuar el debate.
