Si quiere gastar su energía, culpe al mundo por sus problemas. Mirar para culpar a los demás es uno de los ejercicios más agotadores e infructuosos, pero todos podemos hacerlo: cuando fallamos un examen y decimos que fue porque el profesor hizo las preguntas imposiblemente difíciles, cuando peleamos con nuestro ser querido y lo culpamos por completo en su actitud , o cuando decidimos que nuestra felicidad en el trabajo depende únicamente de nuestro jefe. Todos tenemos esta tendencia, pero algunos lo hacen tanto, que se convierten en "punteros digitales" profesionales.
Y aunque pasar el dinero podría ayudarnos un poco, crea un problema mayor: nos debilita, nos convierte en víctimas y nos incapacita para tomar decisiones (además de aburrir a quienes nos rodean). La clave es convertirte en el protagonista de tu vida o, en otras palabras, transformar la culpa en responsabilidad.
Como asumir nuestras responsabilidades:
Primero, identifica el momento en el que te conviertes en un "puntero de dedo"
Todos podemos caer en esto. Es el momento en el que criticas repetidamente a los demás y haces que parezca que eres inocente en una situación, ya sea con la familia, los amigos o en el lugar de trabajo. Tenga en cuenta las conversaciones recurrentes que lo dejan exhausto, furioso o con mal sabor de boca (y en sus oyentes). Estas son discusiones que nos dejan vacías y no se pueden resolver.
Segundo, descubra lo que quiere: ¿está bien o es feliz?
Se honesto contigo mismo. Podemos criticar a las personas que nos rodean todo lo que queremos, pero las palabras logran muy poco. Lo que pueden hacer es alentar la acción. Si valoras estar en lo cierto sobre tu felicidad y la felicidad de quienes te rodean, no podrás avanzar. Sin embargo, si desea sentirse mejor consigo mismo, con más energía y de mejor humor, siga el siguiente paso.
En tercer lugar, abrazar la aceptación
Lo que está en el pasado, está en el pasado. No culpar a los demás no significa poner una curita y mirar para otro lado . Significa reconocer lo que sucedió, aceptarlo y encontrar espacio para actuar.
Y finalmente, identifica lo que puedes hacer
No hay excusas aceptables aquí. Incluso las personas que han pasado por las situaciones más terribles defienden nuestra libertad de acción. Cuando empiezas a asumir la responsabilidad en un área de tu vida, lentamente se extenderá a otros aspectos de ella también.
Cuando culpamos al mundo por nuestros problemas, tratamos de protegernos de lo que no ha salido en nuestro camino. Pero en el fondo, esta actitud defensiva tiene un precio muy alto: crea un vacío dentro de nosotros y nos convierte en esclavos de la crítica y la negatividad. Es por eso que preguntarnos qué podemos hacer y cómo podemos asumir la responsabilidad de lo que sucede en nuestras vidas es el primer paso para ser felices y liberarnos del pasado y nuestro pensamiento repetitivo.