Fuente
El escribir es un arte para expresar todo aquello que llevamos dentro. Hay quienes inventan historias, están los que la vida misma les regala experiencia. Y por otro lado existen aquellos que escriben como si contaran entre sus escritos novelas o historias que ellos mismo han vivido, pero sabemos que no es así porque maquilla el relato en otros tiempos. Y lo hacen con tanta perfección que parece que hubiesen dado un salto cuántico a este tiempo.
La historia o el relato que les vengo a contar, es algo que ha estado viviendo en mis memorias por mucho tiempo, tal vez yo aún en andadera y esta vida estaba inyectada en mi, como si yo fuera arquetipo de aquel zambo. No es que yo sea supersticioso, estoy lejos de ser uno de esos que crean en manifestaciones espirituales, pero si creo en las manifestaciones del inconsciente, y de lo que un individuo puede llegar a ser, cuando alcanza ese estado máximo de la supraconsciencia.
Aquí les dejo plasmado esa presencia que habita en mi memoria como si hubiera estado vivo en otro tiempo, una vez le pregunté su nombre y me dijo: "Solo dime zambo, pues yo soy hijo de una negra gruesa y de un indio con sangre caliente"
Relato
El hombre se encontraba acostado en su hamaca tricolor (amarillo, azul y rojo). Lo patriótico lo llevaba en las venas, sentía repulsión por los frasquitero, y una admiración profunda por aquellos que luchaba por sí mismo. Era un hombre de hogar, dispuesto a aguantar cualquier sol, solo por llevar el pan a la mesa de su casa, y ver a sus hijos satisfechos por la jornada del día.
Era un hombre de mano dura, su padre nunca dejó que estudiara para que fuera a trabajar y así ser más productivo. Pero el zambo se había hecho amigo de un hombre letrado y académico, quien por las noches le enseñaba letras y poesía, y también el misterio de las palabras. El académico una vez le preguntó de forma vehemente "¿Por qué te gusta aprender?" la pregunta la formuló mientras abría aquel viejo libro de gramática de Andrés Bello. Zambo apartó la vista por un momento de su enfoque para dirigirla al hombre letrado "¡Lo hago porque cuando tenga mis hijos quiero ser yo quien le enseñe sus primeras cosas, no solo dar sus primeros pasos. Los primeros pasos los dan muchos hijos, yo quiero estar con ellos, en su primera vocal, en su primera consonante, en enseñarles a escribir su primera línea y oración, tal vez y si ellos lo necesitan ser el primero en estar allí mientras componen su primer poema" - Respondió así el mestizo mientras dirigía su mirada de nuevo al punto de enfoque.
El hombre se quedó admirándolo, sabía que este iba a ser un hombre que marcara la diferencia pese a su clase social baja. Y no se equivocó porque luego de unos diez años, aquel mestizo era quien enseñaba a sus hijos, y a los hijos del pueblo. Enseñaba a aquellos niños que tenían a sus padres trabajando largas horas en el campo y en las granjas. Los enseñaba con dedicación. Pero este tiempo no era recompensado, cuando iba a la cama su esposa le decía: "¿Por qué lo haces?" - Él mirando el techo de su casa humilde le dijo: "¡No hay más que hacer, todo hijo tiene derecho a aprender. Pero estamos más enfrascado en lo social que en lo familiar"
El hombre de mano dura, nunca decía su nombre. Cuando se presentaba a las personas solo les decía; "¡Me puede decir zambo con toda confianza!" y no era que lo avergonzara su nombre, sino que por gustos se sentía identificado con este calificativo.
Zambo era un gran reflexivo de la vida, una noche vio como los del sistema maltrataban a una mujer, el no conocía las razones, por apariencia notó que la mujer era de clase alta, y que los que manejaban el sistema de la ley era unos de media. La abofeteaban, y la rodeaban entre todos. El hombre se llenó de la calentura de su sangre indígena, y sacó fuerzas de su estirpe negra, quiso combatir a los hombres con palabras pero uno de ellos desenfundó un arma y sin mediar palabras dio un tiro directo en el corazón y allí quedaron la mujer llorando por zambo, mientras los hombres se marchaban con paso lento, y carcajadas en su rostro.
Mi relato tal vez sea corto. Pero está lleno de simbolismo, ¿Qué venezolano no es un zambo? y ¿Qué bella nación no ha sido maltratada por el sistema corrupto? - El eco de este relato es que se escuche en cada rincón de los que aman sus tierras.
Zambo aún sigue en mis memorias y poco a poco su vida se irá plasmando en papel o tal vez en la blockchain.