Inevitable no ahogar mis gemelas cafés
En mi mente desganada
Las voces me despiertan por las noches
Terremotos causan mis latidos en la cama.
Yo no quiero, ellos sí.
Son más fuertes y me hundo en los olvidos.
Borran triunfos y bondades, me llevan lejos de mí.
Quiero que se vayan, pero no puedo echarlos.
Como alma desierta en la oscuridad.
Pierdo el rumbo por segundos, los pierdo a todos.
No hay qué, ni donde, que devuelva mi sobriedad.
La bruma invade mis modos.
La lupa no da con culpables
No hay nada palpable
Ni estable, ni amable.
Solo tengo una sonrisa afable.
He quedado en neutro, no puedo salir.
El agua salada rebasó mi nariz.
Me he ido, como cada noche
He vuelto porque no tiene fin.
*
Esta batalla, no termina aquí.