A menudo postergamos, o amenazamos con que algún día haremos ese algo...
Uno de estos días ya no voy a estar, y a ver cómo se las arreglan sin mí. «Una mamá exhausta».
Uno de estos días me voy a cansar de esperar por ti. «Una enamorada en espera».
Uno de estos días voy a sacar tiempo para visitar a mis padres. «Un hijo ausente».
Uno de estos días renuncio y emprendo mi propio negocio. «Un emprendedor frustrado».
Uno de estos días me voy a comprar ese par de zapatos que tanto me gusta. «Cualquier mujer».
Y así pasan los días, semanas, meses y quizá años, y ese tan mentado día no llega, o no lo dejamos llegar. Por tiempo, por miedo, porque siempre habrá algo que toma prioridad en nuestras vidas.
¿Y si ese día fuese hoy? ¿Y si hoy fuésemos así de fuertes? ¿Y si no? ¿Y si el tiempo ya no alcanza? ¿Y si el reloj de la vida decide no esperar? ¿Y si esa persona se cansa de esperarnos o cuando vamos ya no está? ¿Y si ser felices dependiese de tomar la decisión hoy?
Son muchas interrogantes, y así quiero que lo veamos, nos pasamos la vida postergando la felicidad, preguntándonos, si sí o si no, como si fuésemos dueños del tiempo, y no, nosotros somos circunstanciales, de tiempo finito, estamos de paso, cada día, cada hora, cada minuto, es un regalo, valiosísimo, por cierto, y lo desperdiciamos porque creemos que tenemos tiempo de sobra y que podemos dejarlo para uno de estos días.
Vivamos ese algún día hoy, perdona y pide perdón, abraza y deja que te abracen, ama y déjate amar, agradece a Dios cada soplo de vida, y compártelo con quienes realmente merecen todo tu tiempo.
José Luis Sampedro