La sensación mas peculiar que habita en lo profundo del espíritu
es aquella que a pesar de todo el esfuerzo lingüístico banal que hagas
nunca conseguirías descodificar, ni exteriorizar.
Se podría comparar con ese momento del año
en el que el sol y el ecuador coinciden, un "aequinoctium"
de sentimientos en los que dos polos se alinean
y logran dar un poco de luz de manera simultanea al alma
momentos efímeros que quisieras que fueran eternos
y que en definitiva son mas que el anuncio de un cambio de estación.