En aquellos días formaba parte de un trío musical cristiano compuesto de dos voces femeninas y una masculina. El trío tenía el nombre de Efeso. Siempre me ha gustado cantar y lo he hecho desde mi adolescencia, en grupos, coros, tríos, dúos y, por supuesto también como solista. Efeso también tenía su versión femenina, pero en esta ocasión solo encontraremos el mixto.
Los temas musicales que interpretábamos no eran nuestros; los tomábamos de otros tríos, y aprendíamos las voces a puro oído, sin auxilio de partitura. Cada quien debía escuchar el tema por separado y aprenderse "su voz". Luego nos reuníamos para ensayar y armonizar las tres voces. Siendo modesta, sonaba muy bien. Nos gustaba presentarnos en las iglesias, pero tambien en las plazas, en empresas, en casas de amigos y donde quiera que hubiera oportunidad de presentar nuestras alabanzas.
Cuando viajamos a La Gran Sabana, lo hicimos principalmente para divertirnos, para disfrutar de una semana de vacaciones compartiendo como amigos que somos, con nuestras familias. Llevamos nuestros esposos (as), hijos (as) y hasta nuestras mascotas, Mía y Chiqui, dos pequeñas perritas.
Sin embargo, no todo era diversión y en este post voy a concentrarme justamente en la parte seria del viaje, que consta de dos actividades principales. La primera fue la realización de un video musical y la segunda fue la presentación de una serie de concienrtos en varias iglesias de las Comunidades Indígenas. No sé si lo saben pero la mayoría de las comunidades de La Gran Sabana profesan la religión Adventista del Séptimo Día, la misma que nosotros profesamos. Así que nos sentíamos como peces en el agua.
La grabación del video fue una experiencia muy bonita, aunque no muy fructífera. Por ser la primera experiencia tanto de los músicos como del camarógrafo, mi amigo (que también cantaba), el resultado no fue muy satisfactorio y el video nunca salió de nuestro entorno privado. Pero las imágenes que nos quedaron para el recuerdo son muy hermosas. A continuación se las presento, con algunos comentarios al pie:
En plena grabación, con el infinito paisaje de La Sabana a nuestras espaldas.
Otra toma; no me canso de admirar el paisaje de fondo.
En otro escenario, no menos hermoso. Siempre me llamó la atención el color rojizo de la tierra en toda la Sabana.
El equipo completo, los asistentes de grabación, y
(también steemians).
La solitaria carrtera que atraviesa toda la sabana y desemboca en Brasil.
De regreso a nuestra "Estación Base" - Kumarakapay.
De este inolvidable viaje aun tengo mucho que contar, así que será en una próxima publicación.