La arquitectura por ser una disciplina constructiva tan compleja orientada al ser humano, tiende a sufrir transformaciones drásticas a lo largo del tiempo para bien o para mal.
La planificación urbana, la cultura de sus habitantes y gerentes es un factor primordial para asegurar su efectividad y supervivencia en el tiempo. Es por ello que el urbanismo siempre debe ir estrechamente ligado y de la mano a la arquitectura. Al no haber una planificación, el natural crecimiento, evolución o involución de sus habitantes, compromete la idea generadora del creador del recinto. Son aislados los casos donde se mantiene el propósito de algún proyecto construido. Y es porque los verdaderos efectos sociales de las edificaciones se ven en lapsos no tan cortos como creemos. En urbanismo las acciones de la planificación se ven a partir de los 20 años. Lo que le convierte en una disciplina donde es muy difícil para el urbanista creador disfrutar de la materialización de sus ideas y sus efectos.
Al hojear la historia de las grandes civilizaciones vemos este marcado fenómeno, casos como la antigua Grecia que luego de ser lo más adelantado en una época, hoy por hoy es un país en crisis económica y social además de ser uno de los menos desarrollados de Europa; o casos como los de Egipto, Imperio Maya, entre otros. Es tan contrastante y/o contradictorio que incluso el ser humano llega a atribuirlo a fuerzas supernaturales fuera de este planeta sin entender que es el propio ser humano quien destruye o construye los imperios.
Erecteión, Grecia. Fuente
Sin irnos tan atrás en la historia ni navegar en milenios, también podemos ver en la arquitectura moderna y contemporánea este tipo de fenómeno.
Voy a hablar del primer caso que a mi juicio forma parte de este fenómeno tan interesante como es el caso del 23 de Enero, Caracas, Venezuela; fue construido en el periodo de mando de Marcos Pérez Giménez a final de la época de los 50, formo parte de su plan maestro un tanto utópico llamado “Nuevo Ideal Nacional” en una Venezuela prospera, productiva y referencia mundial en economía. En un área que estaba habitado por las barriadas caraqueñas de escasos recursos. El diseño fue inspirado por la solución habitacional que había dado el gran arquitecto Le Corbusier en Unite d' Habitaciòn aplicado en Europa. Un proyecto interesante y esperanzador para un país con intenciones de desarrollo, contando con un complejo comercial, iglesias, mercados, centros cívicos, escuelas, áreas recreacionales para albergar nada más y nada menos que a 60.000 habitantes. El proyecto quedo en solo la bella idea ya que para finales de dicha década, al caer el mandatario, todo ese proyecto se vino abajo y fueron invadidos los apartamento que ni siquiera tenían permisos de habitabilidad y hasta las áreas comunes de esparcimiento fueron invadidas con ranchos; deviniendo en lo que hoy por hoy es conocido como uno de los sectores más peligrosos y marginales de Caracas. No hubo planificación, ni culturización para mantener ni mejorar dicho lugar.
23 de Enero, Caracas, Venezuela. Fuente
Unite d' Habitaciòn, Berlín, Alemania. Fuente
Un caso contrario se puede ver en la Ciudad de Medellín, Colombia; que con acciones de carácter urbanístico se está logrando la resiliencia de la ciudad. Mutando de los graves problemas sociales de la década de los 80 productos del narcotráfico, el crecimiento de barrios marginales, sicariatos, terrorismo y secuestros; al desarrollo impresionante de la capital de Antióquia. Una ciudad en crecimiento continuo, acelerado y organizado, llegando a ganar el premio de Ciudad Mundial Lee Kuan Yew en 2016, dicho premio reconoce y celebra los esfuerzos para la innovación y desarrollo sostenible; además considerada como una de las mejores ciudades para vivir en América del Sur.
Medellín, Colombia. Fuente
Otro caso de un sector específico es el del distrito de Wynwood en Miami; que fue en sus inicios un asentamiento puertorriqueño en la década de los 50, donde había clínicas comercios, pequeñas industrias y distintas entidades. Con el pasar de los anos sus habitantes fueron disminuyendo; fueron los Nicaraguenses y Hondurenos los que progresivamente sustituyeron a los Boricuas en dicha zona. Siempre fue un barrio de escasos recursos y se fue arreciando esta condición con el pasar de los años. En la década del 2000 sufre un proceso de gentrificación super interesante convirtiendo este olvidado barrio en el distrito artístico y creativo de moda. Allí podemos encontrar galerías de arte, restaurantes, bares, eventos y festivales mundiales de artes plásticos, musicales y hasta escénicos. Una mutación total y a favor del crecimiento y evolución.
Wynwood, Miami, USA. Fuente
Existe un sinfín de casos donde la mutación ha sido continua, de malo a bueno como en New York Soho que se aprovechó la singular estética arquitectónica industrial; de bueno a malo y luego a mejor, como fue el caso de Berlín y el antiguo muro donde sus ruinas son aprovechadas para hacer movimientos culturales, comerciales a favor de la ciudad.
Muro de Berlín, Alemania. Fuente
Casos como estos me hacen reflexionar y pensar que se puede mejorar y evolucionar con la intensión de hacerlo. En mi país Venezuela donde se vive el empobrecimiento sostenido y el deterioro social y físico de las ciudades y sus edificaciones; vendrá con toda seguridad un momento de renacimiento, de resiliencia que gozaremos y espero poder ser parte de este proceso en mi rol de arquitecto; donde mutaremos al deseado desarrollo.