RAPIDAMENTE se puso el uniforme y a pesar del dolor causado por sus heridas logró ponerse de pie para escapar.
Timothy lo miraba muy asustado. La verdad no entendía lo que ocurría.
—No tuve otra opción. Cuando llegaste no sabía si eras peligroso, te consideré un enemigo. Ellos me ordenaron que les avisara si alguien venía por aquí. Entiende que no podía negarme. Te quieren para sacarte información —confesó Madeline muy apenada.
Cory la miró con ojos confundidos. En su rostro se notaba una mezcla de ira y decepción. Así era como se sentía la traición. Pero entendió las palabras de la mujer. También entendió que Timothy y Dosher ya no podían seguir con él, si lo hacían, tarde o temprano podrían perder la vida. Tomó del brazo a Madeline y le hizo prometer que cuidaría del niño. Ella asintió con lágrimas en los ojos.
—¡No, yo me voy contigo! —gritó Timothy al soldado.
—No puede ser. Conmigo serás perseguido, pero con ella podrás sobrevivir —replicó el oficial sujetando las mejillas del niño.
Madeline abrazó a Timothy mientras Cory escapaba lo más rápido que le permitían sus fuerzas. No le era fácil correr con una herida en el costado. Algunos minutos después llegaron los guardias de una patrulla a buscarlo.
—¿Dónde está? —preguntaron secamente.
—Escapó en aquella dirección —indicó la mujer señalando una ruta opuesta a la que tomó el soldado.
—¿Crees que somos estúpidos mujer? —pregunto el oficial empuñando su cuchillo.
Madeline parecía asustada, pero en realidad era todo lo contrario. Detrás del rostro pálido y ojeroso de aquella mujer mayor, estaba el espíritu endurecido de una madre y esposa que perdió a su familia en la guerra y que ahora se resolvía a hacer lo que creía correcto.
—¿Quién es este niño? —preguntó el soldado.
—Era un rehén del enemigo —respondió con decisión Madeline y agregó—: Yo lo rescaté de sus manos, al niño y al perro.
Timothy afirmaba con la cabeza, interpretaba su papel al dedillo. El soldado los miró con desconfianza y, antes de que dijera otra cosa, la mujer le recordó:
—Si lo siguen ahora podrán alcanzarlo, no puede correr muy rápido debido a la herida.
El soldado hizo un giño a sus compañeros y todos salieron en persecución del herido. Se fueron en la dirección que indicó la mujer. Cory corría en la ruta contraria, lejos de la patrulla, pero no por esto lejos del peligro. Logró llegar a un canal natural de agua y después de cruzarlo entró en un sector que antes de la guerra era muy moderno, lleno de edificios altos, con calles anchas y planas. Un lugar de interés comercial en tiempos de paz. Ahora todo estaba en ruinas y abandonado. Al menos eso aparentaba. Justo cuando Cory daba vuelta en una esquina, sintió el silbido agudo de una bala que casi dio en su cabeza.
Logró ponerse a cubierto por poco. Unos contenedores, convenientemente ubicados, le sirvieron de refugio contra el francotirador. Tuvo mucha suerte de que el disparo fallara. El tirador se apresuró al ver que doblaría la esquina. Era un oficial condecorado, había logrado acertar en más de 50 objetivos. En su hombro llevaba la insignia de un águila, típica de los de su clase. Su fusil de alta precisión le otorgaba un carácter sumamente letal. Totalmente camuflado entre los edificios en ruinas, era un verdadero peligro. Su misión era proteger la zona, pues estaban alertados de cierto avance del enemigo hacia esa sección de la ciudad.
Todo estaba en silencio, por ahora los únicos en el sitio eran Cory y el francotirador. La herida suponía un problema, pues no le permitía moverse con rapidez. Alcanzó un pedazo de lámina tirado en el piso, y lo levantó lentamente sobre su cabeza. Pretendía así ubicar al tirador. Apenas logró levantarlo unos centímetros cuando una bala se lo arrebató de las manos.
La lámina cayó a unos metros de él en la calle. No tenía escapatoria. Desde el otro lado escuchó una voz que lo llamaba desafiante:
—¡Oye, soldadito! ¡¿Quieres saber dónde estoy?!... ¡Sal y te lo diré!
—¡No estoy armado! —respondió Cory.
—¡¿En serio? ¿Así pelean ustedes ahora? ¿Sin armas? Me parece una mala técnica.
—No estoy combatiendo, ya no soy soldado.
—Tu uniforme dice lo contrario. Haz una señal de rendición si lo que dices es cierto.
Cory rasgó un pedazo de su franela blanca y lo agitó en el aire para mostrar sumisión. El oficial le disparó con su fusil y le arrancó un dedo de cuajo.
—¡Ja, ja, ja! —rió descaradamente—. Veo que dices la verdad, estás dispuesto a rendirte. Solo que yo no estoy aquí para tomar prisioneros estúpido insulso. ¿Cuándo has visto que un francotirador capture a un enemigo? ¡Ja, ja, ja!.
Cory ató su mano con la tela para contener la hemorragia mientras intentaba controlar el dolor. Al otro lado, escondido en los edificios, su enemigo le decía toda clase improperios a la vez que le disparaba al contenedor para asustarlo más.
El soldado herido pensaba en su esposa y en su hijo. Tenía que agotar toda esperanza posible si quería verlos de nuevo. Desesperado gritó a voz en cuello:
—¡Tengo información! Tengo información que necesitan!
—¿Qué información? —preguntó el tirador.
—Información útil. Posiciones, ubicación de armas, planes de ataque. Solo quiero irme a casa. Te lo diré todo si me dejas ir.
No tenía idea de lo que decía, estaba improvisando por la desesperación. El oficial enemigo tenía curiosidad por la información que podría conseguir, así que le hizo una propuesta.
—Sal y párate en medio de la calle, te dejaré contar lo que sabes. Si la información es buena te haré prisionero. Pero si no es buena, te mataré. Voy a contar hasta tres.
Cory levantó su mano herida y poco a poco se ubicó en medio de la calle a vista de su enemigo. No salía palabra alguna de su boca, no por el miedo, sino porque no tenía nada de valor que decir.
—¡Habla! ¿Qué esperas? —dijo ásperamente— No me vas a hacer perder el tiempo miserable cobarde.
Disparó a los pies del soldado haciéndolo caer de rodillas al suelo, y luego de esperar un par de segundos, decidió darle el tiro mortal por quedarse callado. Cory cerró los ojos para visualizar una última vez a su familia. Entonces se oyó una detonación de mortero.
El lugar donde estaba el tirador había sido destruido, y el francotirador volado en pedazos.
continuará…
Héroe de Guerra (Primera parte)
Héroe de Guerra (Segunda parte)
Héroe de Guerra (Tercera parte)
Héroe de Guerra (Cuarta parte)
Héroe de Guerra (Quinta parte)
"La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran" Paul Valéry
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