Atado a una soledad donde me rodean muchas almas escasas, donde la simplicidad se hace cada vez más predominante, no sé si es parte del camino o me perdido en el viaje de mi gran travesía. Me he topado con monstruos y he visto criaturas fantásticas, he lidiado con días buenos y otros muy malos, el paisaje se ha vuelto tosco y algunas veces parece una primavera eterna.
Toda una experiencia voy adquiriendo y quizás sea un logro después de tantos fracasos, y no siempre hay un tumulto cómodo amortiguando cada caída, pero si una conciencia llenándose de sabiduría para afrontar cada paradigma del destino.
El camino continua y con cada paso que doy estoy más cerca de encontrar la verdadera inspiración que motiva los corazones nómadas, el espíritu salvaje que se deslumbra entre olas y arenas. Ese gran momento de boscosos bienestares e impregnado de sonrisas será lo que perdure…