Yordys, un joven que a muy temprana edad tuvo que dejar los estudios y dedicarse a la panadería para ayudar a su familia, porque es triste pero en Venezuela los niños y jóvenes son obligados a dejar sus estudios y a tener que trabajar, para sobrevivir a la cruel crisis que estamos viviendo.
El caso es que cumpliendo con su trabajo, se disponía a encender el horno, pero no se dio cuenta que la llave del gas estaba abierta, encendió el fósforo, y una gran llamarada de candela lo envolvió. Sufriendo así graves quemaduras, fue llevado al hospital mas cercano a su domicilio. Allí los médicos lo atendieron prestando la mejor ayuda posible, pero luego le dijeron a su madre que tenia que llevarlo a otro lugar, que lo ideal sería una clínica. Pues el hospital estaba contaminado y no podían dejarlo allí, esa es la realidad de los hospitales de Venezuela, quién llega allí lamentablemente tiene 100% de posibilidades de morir por una infección... Su madre muy triste y sin saber que hacer se lo llevo a su casa pues no tenia como pagar los servicios de una clínica.
Gracias a Dios que aún en el mundo existen personas de buen corazón, dispuestas a ayudar al prójimo, la madre de Yordys habló con una vecina que es enfermera para que la ayudara con la cura de su hijo y ella amablemente dijo "déjalo en mis manos , yo lo voy a curar hasta sanar".
Al siguiente día la enfermera llegó con una buena cantidad de hojas de guayaba, pues en este país los medicamentos o están escasos o tienen un precio inalcanzable. Puso a hervir las hojas en una gran cantidad de agua para curar al joven y con unas gasas le fue pasando suavemente el agua, así lo repitió durante días hasta sanar completamente sus quemaduras, hoy día el joven esta curado, agradecido de la señora, Dios y de ese árbol tan milagroso que curó sus quemaduras.
Es triste por lo que tenemos que pasar los Venezolanos, es dura nuestra realidad, día a dí pido a Dios que pongo amor en los corazones de mis hermanos, porque en tiempos difíciles es cuando más debemos amarnos y estar unidos.