Y la vida se nos va
Se nos va pensando en lo que vamos a hacer hoy. En Venezuela, hay muchas cosas para pensar que hacer en días como los que vivimos actualmente. Pasamos a ser de personas normales, a zombies que tan sólo pensamos día a día en todo aquello que nos falta y nos han puesto tan difícil, por no decir imposible de alcanzar.
Cosas tan básicas como comprar alimentos en un solo sitio, haciendo de tu fin de semana un martirio, pues debes pasarlo buscando que comer y a ver si lo que tienes en el bolsillo te alcanza, han hecho de la vida del venezolano actual, una verdadera tortura.La vida se nos va pensando en que, cuando sales de tu casa, no sabes si vas a regresar. La delincuencia ha hecho de Venezuela su paraíso. Un paraíso donde los ciudadanos normales vivimos encarcelados por decisión propia para preservar nuestras vidas.
Cuando en fines de semana planificábamos una salida familiar al cine o quizás a un restaurante, esto se ha vuelto inalcanzable tanto por los precios incontrolables como por la seguridad misma. La tristeza se ha apoderado de muchos de nosotros (me incluyo), llegando a veces a niveles de tipo desesperanza. Y es allí cuando una voz interior me dice: ¿qué nos pasó? ¿Qué nos hicieron? ¿Nos robaron hasta el espíritu?, ¿el deseo de continuar? , ¿sembraron en nosotros el conformismo de que un solo panorama es el deber ser?
Quiero pensar que no es así, aunque muchas veces me sienta como lo descrito, quiero pensar que dentro de mí está vivo ese deseo y ese grito de que no me conformo, de que sólo sobrevivo, de que en un momento más cercano que lejano, esto va a cambiar para bien, pero luego surge otra pregunta mas: ¿qué estamos haciendo para cambiarlo?, ¿o es que simplemente nos tienen ocupados en la ardua tarea de "Sobrevivir en Venezuela"?.
No suelo hablar de política ni de caer en diatribas inútiles que nos han robado la vida, que han dividido familias enteras, muchas de ellas desmembradas con el signo de la tristeza por los que tuvieron que decidir emigrar para buscar un futuro mejor que el que hoy aquí se avizora. Pero hoy digo lo que grita mi corazón: "no me conformo, ésta no es la vida que quiero, debe existir algo mejor".
Mientras esa luz de esperanza viva en mi interior, como el de muchos que aquí decidimos quedarnos muy a pesar de las carencias y el panorama tan gris que nos rodea, no todo está perdido. Venezuela es un país rico desde todo punto de vista, sobre todo en el capital humano. No dejemos que se apague esa llama que mantiene la esperanza. Vivamos, sobrevivamos, pero no dejemos que nos roben lo que es exclusivamente nuestro: **el alma**.
[Fuente](Mi Galería Personal)
"Mientras exista en mí una luz de esperanza, el mundo tendrá una posibilidad..."