Si algo me ha enseñado la vida es a que todo cumple un ciclo y debemos aprender a quemar etapas.
Elisa siempre ha estado en una relación. Desde los 16 años hasta ahora que tiene 26 suman unos 6 o 7 novios con los que ha durado un mínimo de un año con cada uno, es decir, que el tiempo mínimo que ha estado soltera es de 3 meses.
Con cada relación era siempre la misma historia. Nunca se enamoraba del que a ella le gustaba, si no del que la conquistara más rápido y la sacara de su burbuja de soledad.
Siempre acudía a su mejor amiga Mariana para contarle:
-Me esta escribiendo un chico, es bello y atento conmigo. Creo que ya me está gustando mucho y quisiera ser su novia.
Mariana que era muy escéptica con esas cosas le contesta:
-Cariño, solo llevas dos semanas conociéndolo. ¿Cómo rayos te puede gustar alguien en tan poco tiempo?
Elisa hace caso omiso y se sigue sumergiendo en su marea de amor.
Al cabo de días ya Elisa tiene novio nuevo. Todo un prospecto de hombre.
Pero como nada es color de rosa, Elisa tenía la pequeña particularidad de agobiar a las personas y de eso no escapaba ni el más perfecto príncipe azul.
Llamadas a toda hora, mensajes de texto para saber su ubicación y con quien anda y otro cientos de cosas al extremo de cursi que llega un punto que a cualquiera incomoda.
En esa relación duró año y medio hasta que por tantas peleas el príncipe azul decidió dejar a la princesa del cuento sola.
Elisa vivió su duelo por un mes, entre llantos, lamentos y algunas borracheras que acompañó Mariana para consolar a su amiga.
Ya Mariana no soportaba ver a su amiga con el corazón roto por 8va vez, sentía que eso se había convertido en un círculo vicioso para Elisa y decidió hablar con ella.
-Elisa, esto te lo tengo que decir porque siento que te están consumiendo estas situaciones repetitivas en tu vida y como tu mejor amiga creo que es mi deber hacerte pisar tierra.
-Amiga es que todos los hombres son iguales.
-Te lo voy a decir bien claro, no puedes siempre echarles la culpa a los hombres de todos los fracasos amorosos que has tenido. Aprende a sincerarse contigo misma y a admitir cuando metes la pata en algo.
Y no, no todos los hombres son iguales. Eres tú que buscas siempre al mismo tipo de hombre pero con diferente nombre, entonces eso siempre te va a arrojar el mismo resultado.
Elisa se queda un poco pensativa y exclama:
-Entonces me quedaré soltera por un tiempo.
Mariana como no era primera vez que escuchaba eso le dice:
-Elisa, pero es que esta vez cumples ya que basta que cualquier fulano te diga unas cuantas palabras bonitas y tu ya te quieres casar y tener hijos con el.
Mariana tiene la genial idea de decirle a Elisa que se mude con ella por un tiempo para enseñarle a ser soltera.
Elisa accede y comienza a disfrutar la verdadera diversión de compartir entre amigos.
El objetivo de Mariana era hacerla disfrutar de la soledad y de la compañía entre amigos.
Ése contraste hizo madurar a Elisa en cuanto a las relaciones y en definitiva aprendió a estar soltera, cerrar en definitiva ciclos y a sentirse cómoda con la compañía de sí misma.
Dejó de tenerle miedo a la soledad.