Bajo el cielo que cubre tu manto entonan las aves su canto al color.
Tus luceros parecen que sintieran la nostalgia infinita de un lejano amor.
Te vas, con sutil emoción.
Se va la flor de estos versos.
Con la luz de esos ojos que iluminan mi corazón.
El canto infinito que parecería que entonaras mágicamente todos tus días son los recuerdos que más harán que mi ser sufra al no tenerte.
Oh sonrisa que ilumina de bondad a donde llegas.
Adornas todas las playas de esta tierra.
Tu cuerpo, tu andar, tus lindas manos.
El clavel más hermoso en este gran jardín.
Flor de mi vida, flor de mi amor.
Eres mi dulce amante fiel y constante, lucecita de mi vida.
Este amor me ahoga el llanto que viene a mi cada vez que pienso en tu partida.
Oh sonrisa que ilumina de bondad a donde llegas.
El vacío que siente mi alma ahora no se compara a la soledad del universo mismo.
Te vas, con sutil emoción, de la misma manera en que lo hacías cuando no querías que todos notaran alguna angustia que tenías.
Tú la dueña de mis pensamientos, de mi amor, de mi alma.
Donde quiera que estés mis infinitos suspiros tendrán tu nombre.