Saludos mis queridos lectores, espero todo les esté yendo excelente, hoy quiero contarles un poco más de cómo ha sido mi experiencia en mi la ruralita (pasantía rural que se realiza en último año de medicina).
Me he fijado que ya estoy sintiendo un poco de nostalgia al pensar que cada vez me queda menos tiempo en el ambulatorio; ambulatorio al cual le temía al principio como les comenté en la publicación anterior debido a su localización (un barrio peligroso), pero en el cual actualmente me siento muy cómoda y a gusto, ambulatorio que me ha recibido con las manos abiertas y ha sido la verdad fascinante.
Pero bueno, lo que me queda es disfrutar de las 2 semanas que aún me quedan allí, seguir aprendiendo, y avanzar; tengo un mes de vacaciones el cuál pretendo aprovechar al máximo para terminar mi tesis de grado, y prepararme para mi última rotación, ginecología y obstetricia, servicio que es un verdadero reto debido a la gran demanda.

La verdad me siento muy agradecida por todo el amor que me ha brindado el personal del ambulatorio y la comunidad que día a día nos hace sentir que estamos en el lugar correcto, y que estudiar medicina ha sido la mejor decisión que he tomado en la vida.
Los bellos amigos/colegas que me regaló la carrera.

¡Nos estamos leyendo!
