Especialmente para mujeres divorciadas.
¿Te acuerdas cuánto lloraste cuando te separaste de tu pareja? ¿Creíste que el mundo se venía abajo? ¿Y ahora, tiempo después, cómo te sientes?
En el caso de mi tía Juanita, se sentía feliz. Se acabó la lavadera de calzones, de medias «olorosas». Se acabó tener que fingir un dolor de cabeza porque simplemente no quería tener sexo con ese ser que ya no le despertaba ningún pensamiento (ni bueno, ni malo).
Antes se sentía tan mal, que no le provocaba arreglarse a la hora de salir; ahora se siente totalmente renovada. La pesadez y mala vibra se las sacudió, como se sacude el polvo.
Recuerdo que a pesar de eso, lloraba desgarrada porque ese perro (con el perdón de los perritos), la trataba con indiferencia, se iba a echar tragos con sus panas y apagaba el celular o a veces, ni siquiera le respondía la llamada.
Cuando lo descubrió montándole cachos, sacó fuerzas de donde no tenía y lo mandó bien largo para ese mismo lugar que todas sabemos (y lo mandó en tortuga).
Al principio lloró desgarrada, trepándose por las paredes de la tristeza y revolcándose en el colchón del sufrimiento, poniéndose tan fea y ojerosa, como cabe imaginar.
Pero a medida que pasaban los días, ya más serena y menos llorona, comenzó a darse cuenta de que había llegado a parecerse mucho a una mujer que no le gustaba. La imagen que el espejo le devolvía era de una mujer desaliñada, poco atractiva. Se preguntó entonces, porqué razón no se había dado cuenta antes. Quizás estaba tan sumergida en su labor de ama de casa, «de esposa de...», que sin querer, su prioridad y su mundo solo giraba en torno a los interiores sucios, el sexo por compromiso y a un sinfín de cosas más que definitivamente ya no quiere recordar.
A partir de ese momento, empezó a despertar de su letargo. Se estaba comenzando a querer, hasta que poco a poco, fue recuperando a esa mujer segura de si misma, arreglada, perfumada, prolija. Ya salía con sus amigas a disfrutar, conoció a otros hombres. En fin, comenzó a vivir.
La ironía es que su ex pareja comenzó a buscarla de nuevo, a «tirarle los perros» al verla tan bonita. Por un momento, las dudas se sembraron en ella... «¿valdrá la pena...?». Pero ese pensamiento lo descartó de inmediato.
«Loro viejo no aprende a hablar.»
«Torta repetida, empalaga.»
«Pa´atrás, ni pa´ agarrar impulso.»
Se dio cuenta de que decididamente no quería intentarlo de nuevo, solamente por temor a estar sola.
Hoy en día te puedo decir, en primer lugar que ella y su ex, son excelentes amigos. No tiene sentido vivir enfadada con alguien que durante años, ha sido el centro de su vida. Ella siempre ha pensado que todos tenemos algo bueno para dar y que hay que rescatar las cosas positivas de nuestras experiencias y dar gracias a Dios por todo lo que hayamos vivido. Y en cuanto a las experiencias negativas, están allí para hacernos crecer como seres humanos, para permitirnos valorar la vida.
¿En cuanto a su estado civil?
¡Divorciada y feliz!