Estoy en lo alto de una colina, reclinada de un gran árbol, de esos que han vivido cientos de años, de esos que imponen respeto, que son admirables, que dan la impresión de que pueden tocar el cielo y de que nada los puede hacer tambalear, simplemente esta ahí y no planea dejar de existir. No tiene miedo a nada
Es de noche, la Luna esta en lo alto del cielo y su luz ahuyenta a las nubes negras que tratan de esconder su belleza. Sopla una brisa fría y refrescante. Cierro los ojos y me doy cuenta de que no sé cómo he llegado a esta colina ni por qué estoy aquí, se que debería de sentir miedo pero solo siento un gran vacío, ese que nunca me abandona, quizás... quizás no tengo miedo por eso. No lo se
Quizás me encuentro en el mundo en donde eso que me falta, eso que puede llenar mi vacio habita y quizás por esa razón siento más fuerte que nunca ese vacío y esa soledad
Exhalo el aire que había aguantado desde que esa brisa fría y refrescante, toco mi cara y abro mis ojos. Nada ha cambiado. Puedo sentir el pasto húmedo en el que estoy sentada, el árbol cuidando mi espalda, puedo ver el mismo cielo y el mismo paisaje.
Vuelve a soplar una brisa fría pero no refrescante, una brisa helada de la que te quema apenas te toca, inhalo profundamente y siento como todo mi interior se congela. Puedo sentir la presencia de alguien observándome, es caliente y reconfortante como una taza de chocolate caliente o un abrazo de la persona que mas amas. Como llegar a casa después de un día agotador... Pero el hecho es ,que yo nunca he llegado a casa.
Me vuelvo para ver quién es y...
Abro mis ojos.
Pero ¿No los había abierto ya? ¿Es que no estaba despierta? ¿Si los vuelvo a cerrar podre ver quien era? ¿Podre volver a ese lugar?
A veces me es difícil saber que es realidad y que es un sueño.