Desperté curiosamente triste,
ya no se me hace sorpresa,
es que tienes tanta magia,
que todas se vuelven poetas.
Siempre miro desde afuera,
todas las probabilidades,
me siento pequeña de pronto
y lucho con mis adversidades.
Entonces me miras y me das un beso,
y veo cómo sonríes en el alma,
hay cosas que ni yo misma entiendo,
por eso nunca tengo tanta calma.
La ansiedad de comprobación,
por tener algo más que tu voz,
porque tu seas sólo mi poesía
y porque siempre seamos los dos.
Que recitemos versos en la cama,
versos que salen con naturalidad,
y que luego adornes mi almohada,
con tu eterna tempestad.
Estoy harta de mi poesía,
se siente rosa todos los días,
temeré vivir del recuerdo,
hasta que vuelvas y sacudas mi cuerpo.