Erase una vez, una joven muy bonita, que cuando pasaba junto a las personas y las saludaba amablemente, el lugar se alumbraba de tal forma que parecía la luz de la vida. Fué bautizada con el nombre de Cándida. y que algunos llamaban la Dulce Cándida.
Era hija de un pequeño comerciante de una ciudad llamada Colonia, de Alemania . Recorría todas las calles buscando flores, frutas, y alimentos para el orfanato de la región
Por primera vez se organizó el gran desfile de Carnaval, el Lunes de las Rosas, convirtiendo en oficial las actividades carnavalescas populares que existían ya desde hacía mucho tiempo, donde las personas del populacho se burlaban de las autoridades y además hacían parodias muy jocosas para la época.
Cándida, estaba muy feliz y organizó una fiesta con los pequeños del orfanato, dónde con permiso de los propietarios, compartieron un día maravilloso.
Pero, siempre, hace falta un " pero". En el orfanato habían personas de mal proceder, que se morían de la envidia por el cariño que muchas personas le manifestaban a Cándida, la chica dulce de éste cuento.
Una mañana, a las orillas del Río Rín, encontraron, el cadàver de Cándida, golpeado y ultrajado y con un a nota que decía: " la Dulce Cándida, ja ja"..