Para comprender la expresión salud integral es prudente definir el término salud, desde la etimología. Según la Real Academia Española (2000), el mismo es de origen latino, “salus - ūtis” e indica que una persona se encuentra en condiciones óptimas para cumplir una tarea (intelectual o manual), con eficiencia, pues, el organismo responde, a cualquier exigencia, de acuerdo con su potencial. Sin duda, las actividades cotidianas se cumplen con pertinencia cuando se posee bienestar pleno. El ser humano, como sistema, presenta equilibrio interno (bioquímico), cuando sus órganos funcionan con normalidad (tienen buen funcionamiento). Lo contrario señala desequilibrio (enfermedad).
El bienestar orgánico no es absoluto, surge de las decisiones, diarias, que se adoptan para mantenerlo. Por eso se puede sostener que, la salud propicia la vida auténtica sostenida en cinco pilares básicos: (a) aire puro, (b) agua, (c) alimentación natural, (d) eliminación de toxinas, y (e) ejercitación física.
La vida depende de la oxigenación cerebral y celular que el organismo recibe por los pulmones y la piel. Las necesidades orgánicas se satisfacen mediante nutrientes (agua y alimentos). La eliminación de toxinas o desechos (mediante sudor, orina y heces) es esencial para la salud (impiden intoxicaciones, envenenamientos e infecciones). Los movimientos físicos fortalecen a los otros pilares para estar bien.
El estar, verse y sentirse bien es una condición requerida para la vida auténtica en sociedad. El estar bien es un estado que puede evaluarse objetivamente mediante el examen físico, pruebas de laboratorio y estudios médicos especiales capaces de confirmar esta realidad. Mientras que, el verse y sentirse bien, es la interpretación del propio sujeto acerca de su bienestar en un momento determinado. De ahí que, actúa conforme a lo que interpreta.
Desde 1948, la Organización Mundial de la Salud apunta, que la salud indica bienestar y acción adecuada del organismo sobre el medio. Éste como entidad holística o sistema complejo (conformado por diferentes sistemas interdependientes, que actúa en armonía) cumple con efectividad sus funciones internas y tareas externas o sociales. Lo que exterioriza como funcionamiento físico, psíquico, emocional y espiritual pertinente a las exigencias productivas o económicas de la sociedad. En pocos términos, manifiesta salud integral .
La salud integral (funcionalidad óptima del organismo), implica bienestar pleno del individuo, quien, de modo consciente, debe cuidarlo. El bienestar es un derecho humano. Por eso, el Estado tiene que propiciar condiciones para la calidad de vida. Entre ellas, programas educativos relacionados con prevención de enfermedades y servicios médicos dirigidos a recuperar la salud. Como por ejemplo, las medidas instrumentadas por México (2013) para disminuir la obesidad y diabetes mediante el control del consumo de gaseosas y alimentos vinculados con el aumento de dichas enfermedades.
. Se reconoce, de esa manera, que la salud es un estado capaz de optimizar el disfrute de la vida y productividad del individuo, así como su desarrollo personal y social. Si se resalta la salud integral, como un bien deseado en los aspectos físico, mental, emocional y espiritual, se promueve la vida auténtica (caracterizada por poseer salud y felicidad) .
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