Es increíble ver como aún en estos tiempos la virginidad tiene tantos tabúes, pero es más increíble aún poder encontrar a una adolescente con esas características. Realmente no sé cuál es el mayor responsable de esta situación, estoy indecisa si es la falta de información y grandes tabúes que tienen los padres con respecto a este tema o la gran industria del sexo que promueve este como la octava maravilla del mundo.
Pero bien ¿Qué es la virginidad?
Según Wikipedia
La virginidad, en su significación más amplia y precisa, es el estado en el que una cosa o proceso se mantiene sin alteraciones desde su origen. Para el Diccionario de la lengua española los vírgenes, en su primer significado, son aquellas personas que no han tenido nunca una relación sexual. Un significado más acotado del Diccionario es reservado para las personas que han conservado su castidad y la han "guardado" para una divinidad, como es el caso de la virgen María. Tanto el DLE como el uso habitual del término, suele relacionar virginidad con castidad, término este último que en realidad está más orientado a describir un aspecto subjetivo, como es la ausencia de sensualidad o goce sexual.
Pero para la sociedad, la virginidad es la pérdida del himen en las niñas, acto con el cual se convierten en mujeres y el hecho de convertirse hombre los niños. Es increíble como la sociedad asocia este acto con la madurez de una persona. Es cierto que tenemos que ser maduros para iniciar este acto, pero no es el acto como tal el que nos va dar esa madurez que muchos piensan.
Actualmente es muy común ver a jóvenes en edades comprendidas entre los 13 y 17 años de edad iniciar una vida sexual. Y no precisamente porque estén preparados para ello o porque el amor los lleva a realizar este acto, para nada ¿Qué puede saber un niño de 13 años sobre el amor? Esto es realmente una situación que preocupa, porque la sexualidad es un fenómeno complejo que requiere mucho más que el deseo de tener intimidad con alguien. Muchos en nuestra adolescencia lidiamos con esta situación, sentimos atracción por otra persona y si tuvimos novio o novia, pasamos por las tan conocidas “pantaletas mojadas” en caso de las niñas, y los niños en más de una ocasión tuvieron que esconder su erección, pero no por ello hay que correr a tener sexo. Un encuentro sexual es más que eso.
En muchos casos las aproximaciones hacia la sexualidad con el sexo opuesto son angustiosas e incompletas, cargadas de duda y confusión, pero sobre todo llena de miedos y tabúes. Lo que ocurre es que muchas veces los jóvenes confunden el deseo sexual con la necesidad de sentirse acogidos, queridos, reconocidos o muchas veces escuchados. Ellos mismos admiten que lo que necesitaban era mayor cercanía y afecto, tanto de sus amigos como de sus padres, y asumen que se equivocaron cuando buscaron su valoración a través de un encuentro sexual. En esta etapa es muy frecuente que surjan enamoramientos apasionados e idealizados, pero también que aparezcan las primeras grandes desilusiones. Las causas serían creer que se está completamente conectado con el otro. Para los adolecente en esta etapa la mayor satisfacción del encuentro sexual es contar en grupo lo ocurrido, esta situación está muy por encima que valorar la vivencia con la pareja.
Prejuicio social
Es bien sabido que en la práctica de este acto las más afectadas son las niñas, puesto que cuando un niño tiene su primer encuentro sexual, para sus padres pasa de ser un niño a ser un hombre, un “tigre” y tratan de solventar esta situación entregándole condones para sus posteriores encuentros sexuales pues, según ellos, solo importa no contagiarse de una enfermedad. Todo lo contrario sucede con las niñas. En su caso, si sus padres se enteran del encuentro sexual son juzgadas. No la suelen ver igual, el mensaje es siempre negativo por el riesgo de embarazos no deseados y por el contagio de enfermedades de transmisión sexual. La sociedad les inculca que "no deben" y, por lo tanto, la vivencia cuando ocurre está llena de culpas y vergüenza. Siempre que pasa esta situación es muy común escuchar a las adolescentes decir que no la pasaron bien, que es muy poco gratificante, quedaron a medio camino. Se sienten con más curiosidad, culpa, vergüenza y con el peso de que hicieron algo que no debían.
La sociedad es tan cruel, que en el caso de niñas pertenecientes a algunos países del continente asiático y del medio oriente, que implantan pena de muerte a las mujeres que lleguen al matrimonio sin ser vírgenes. Muchas de estas adolecente sienten tanto temor y vergüenza por el hecho de perder su virginidad antes del matrimonio que muchas han llegado al punto de quitarse la vida, todo esto para no hacer pasar a sus familias por la vergüenza y escarnio público de no haber criado bien a sus hijas.
Afortunadamente para ellas, la industria del sexo ha implantado la operación de reconstrucción de himen a la cual muchas familias del medio oriente han sometido a sus hijas para evitar esa vergüenza. Otras por su parte se han sometido a esta operación solas y a escondidas de sus padres para evitar que las maten, ya que el hecho de manchar sus sabanas y llegar vírgenes al matrimonio es una de las cosas más importante en esa cultura.
Por otro lado
China está a la vanguardia de la "industria de la virginidad". Los chinos lideran las alternativas no quirúrgicas en el mercado, hímenes artificiales que en internet se pueden encontrar por unos US$25.
A pesar de que está hecho de plástico y la sangre es falsa, la compañía que los vende defiende que con ellos la mujer puede simular ser virgen y evitar pasar por la pena y la vergüenza con su marido y familiares y es algo que solo lo sabrán ellas y Dios.
Es increíble ver como la sociedad puede llevar a las chicas a tanto y todo por la ruptura de un himen. Yo particularmente pienso que la virginidad es más que eso más que la ruptura de un himen.
¿Pero que es realmente un himen?
El himen consiste en unos finos pliegues de tejido elástico que están justo en la entrada de la vagina.
Es probable que se rompan o se estiren la primera vez que tengas sexo, causándote cierta molestia o sangrado, pero no es algo que se rompa o desaparezca la primera vez que tienes sexo en su totalidad.
De hecho, puede que ya se te haya roto un poco afeitándote, yendo en bicicleta o montando a caballo, en fin realizando alguna actividad, porque el himen solo es una parte más de tu cuerpo. No tiene nada que ver con el hecho de ser virgen o no.
La labor de nosotros los padres es enseñarles a cómo administrar ese deseo, sin negar el impulso. La idea es que ese despertar sea amoroso y que preserve la salud mental de los adolescentes. Tienen que aprender a hacerse cargo de lo que sienten e ir manejándolo, darse besos, caricias y entender el por qué deben postergarlo hasta una edad más madura, donde el tener este encuentro no genere culpas ni angustias, donde el tener su encuentro sexual no sea algo planeado y preparado por sus amigos, que no sea algo para demostrar a otros que no eres “una mojigata” o un gran hombre. En ese sentido, los padres deben alentar a sus hijos a no saltarse las primeras exploraciones de la sexualidad, como la masturbación que forma parte del desarrollo de cualquier persona. Aprendo con mi cuerpo para luego descubrir el cuerpo de otro, algo básico pero que se olvida.
Si se quiere gozar de una sexualidad de calidad hay que empezar a preocuparse en lo que sentimos nosotros, de eso se trata el goce sexual de disfrutarlo tú al máximo, no de preocuparte si eres lo bastante bueno para gustarle al otro en cada encuentro sexual, debes de preocuparte por tu gozo y tu satisfacción, lo importante es sentirte bien y a gusto tú para poder hacer sentir a gusto al otro ¡Claro! Esto requiere de trabajo previo, de siembra y cosecha, no como muestran en las películas donde la sexualidad es idealizada. Es rápida, fugaz y siempre es una buena experiencia y es un cuento de hadas donde mientras tenemos la relación brillan estrellas encima de nosotros y cantan los pajaritos o que vamos a tener un encuentro sexual como una película pornográfica en nuestro primer día.
Los jóvenes que están consumiendo mucha pornografía se excitan rápidamente y por ende, tratan de compararse con ellos y se suelen sentir disminuidos en el acto como tal si no llegan a tener un encuentro sexual como su última película pornográfica vista. Además, la sexualidad por Internet no ayuda, deshace los vínculos y mutila las posibilidades de vivir experiencias nutritivas. No se trata de impedir que tengan sexo, sino de instalar en sus mentes que la sexualidad es una experiencia de confianza, conocimiento y amistad con otra persona, que requiere de una cierta preparación y contar con una adecuada tranquilidad para poder tener un encuentro satisfactorio.
Deshace los mitos, habla y aclara a tus hijos todo los tabúes que hay con respecto a la perdida de la virginidad. No existe mejor persona que tú para hablar con tu hijo o hijos sobre este tema, no esperes a que sea demasiado tarde o que su mente sea influenciada por contenido negativo.
Querido amigo lector gracias por leerme nos vemos en la próxima.
Besitos…