Aunque suelen ser más recurrentes en la infancia y la adolescencia, nuestras vivencias del día a día también pueden hacer que en la edad adulta experimentemos pesadillas.
Por definición, una pesadilla es un sueño que puede ocasionar una respuesta emocional importante, de miedo o de terror.
También puede originar otras sensaciones como la tristeza, la depresión, y la ansiedad.
Vivimos las pesadillas como fuentes de peligro, de malestar e incluso de pánico físico o psicológico.
Las personas que la padecen suelen despertar con una sensación aguda de angustia, y sin poder volver a coger el sueño.
Si las solemos experimentar de manera frecuente, con capacidad de interferir en los patrones de sueño y de causar insomnio, es posible que necesitemos ayuda médica.
Las pesadillas tienen lugar durante la llamada “fase de movimiento ocular rápido”, o fase REM, que se origina hacia el final del ciclo del sueño.
La etapa de nuestra vida en la que son más frecuentes es en la infancia y la adolescencia, aunque casi todo el mundo puede tenerlas en algún momento de sus vidas.
En la mayoría de las ocasiones no se trata de problemas graves, y suelen ser consecuencia de pensamientos inquietantes a lo largo del día, como es el caso de ver una película de terror.
Las pesadillas pueden convertirse en un problema si impiden dormir correctamente a la persona y pueden llegar a originar auténtica angustia.
¿Qué ocurre cuando tenemos pesadillas?
En la primera fase de nuestros sueños pueden tenerse pesadillas, si bien son más ligeras y no las recordamos con facilidad.
Sin embargo, en la segunda fase, en la antes mencionada fase REM, los sueños son más intensos y más elaborados. Y por ello son más fácilmente recordables.
Nuestra actividad cerebral durante esta fase es similar a la que tenemos en estados de vigilia, es decir, activa. La musculatura está paralizada y la frecuencia y la respiración pueden estar alteradas.
Aunque no somos conscientes de ello, nuestros ojos se mueven sin parar.
La percepción que podemos sentir durante estos sueños nos produce una agitación que puede terminar en un despertar sobresaltado y brusco.
¿Por qué razón se producen las pesadillas?
Entre las causas de las pesadillas están las físicas (una de las causas más conocidas es la fiebre alta) o fisiológicas. Entre estas últimas, la ansiedad, el estrés y la ingestión de drogas pueden ser determinantes.
Comer inmediatamente antes de dormir incrementa el metabolismo del cuerpo y la actividad cerebral, y es una causa importante de las pesadillas.
Los expertos psicoanalistas aseguran que las pesadillas son una manifestación del inconsciente con imágenes que nos generan angustia.
Normalmente se trata de conflictos mentales no resueltos de la persona.
Algunos especialistas incluso aseguran que la pesadilla tiene la función de que el sujeto pueda superar sus miedos ancestrales.
Otras causas de las pesadillas pueden ser la ingesta de alcohol u otro tipo de bebidas estimulantes, como el café o la coca cola.
También influye haber estado varias noches sin dormir, rupturas sentimentales, el fallecimiento de seres queridos e incluso padecer trastornos respiratorios durante el sueño.
Fuente: Google; https://mejorconsalud.com/por-que-tenemos-pesadillas/