Achaca todos tus problemas a tus padres, a tus estúpidos maestros o profesores, a tu pésimo barrio, a tu novio o novia, al gobierno o a cualquier otra cosa que no seas tú. Se una víctima, no tomes ninguna responsabilidad por tu vida. Actúa como bestia. Si tienes hambre, come. Si alguien te grita, respóndele a gritos. Si tienes ganas de hacer algo que está más, entonces hazlo.
No tengas planes. Evita las metas a toda costa. Y nunca pienses en el futuro. ¿Para qué preocuparse por las consecuencias de tus actos? Vive el momento, duérmete, desperdíciate y hazlo todo a la ligera, porque mañana nos moriremos.
Sea lo que sea más importante en tu vida, no lo hagas sino hasta que hallas pasado suficiente tiempo viendo la televisión, hablando interminablemente por teléfono, navegando en internet y platicando. Siempre deja para mañana tu tarea. Asegúrate que las cosas que no son importante sean primero que las que sí lo son.