Nuestro balcón tiene un gran ventanal que ocupa desde el piso al techo, a Venus le encanta echarse a observar a las personas que caminan, yo creo que mirar a las personas que transitan las calles le produce curiosidad, ver esos puntitos moviéndose, a veces apurados para llegar temprano a sus trabajos, otros lentos, paseando con sus familias con el simple hecho pasar un rato agradable juntos.
También observa los pajaritos que vuelan entre los árboles, activando su instinto felino, en el que trata de cazarlos, correteando detrás del gran vidrio que la separa de alcanzar su objetivo.
O simplemente se acuesta a tomar el sol y relajarse, a lo mejor experimentando lo mismo que sentimos nosotros al tomar un buen café, chocolate o un té y disfrutar de un libro, un día que no nos provoca hacer otra cosa que disfrutar la soledad que hace falta a veces.