Las células madre que regeneran la piel están reguladas por un ciclo diario. Por la mañana se reproducen poco; su actividad empieza cuando cae el sol. Perturbar este ritmo natural envejece la piel y podría aumentar el riesgo de sufrir algunos cánceres.
Estas son las conclusiones de un estudio hecho con ratones y recientemente publicado en Nature por su posible trascendencia para los seres humanos. Ratones, humanos y otras especies compartimos una proteína que regula las fases de actividad y reposo de las células madre de la epidermis. Somos animales sujetos a la rotación de la Tierra, al día y a la noche. Las células de la piel son más vulnerables a sufrir mutaciones cuando se están dividiendo y por eso no lo hacen a pleno día, cuando los dañinos rayos UV del sol podrían originar un cáncer.
Fede Montagud, editor
Fuente: Nature