Delicioso alimento.
Cuando comemos algo rico el sentimiento es grandioso, nos da placer y nos hace sentir muy bien, de igual manera nos dice David que así es la palabra de Dios, ella causa satisfacción en el alma, llena la mente, abriga el corazón, nos da energía, nos da perspectiva, nos guía a ser excelentes en todo para glorificar a Dios. Cuando hacemos algo que nos gusta lo repetimos y no nos fastidiamos como lo hacen los niños con dos días después de tener un juguete nuevo, de la misma forma es la palabra de Dios, ella no empalaga como el exceso de comida, más bien nuestro espíritu anhela más, el cuerpo quizás se canse pero el espíritu siempre estará dispuesto a más. Mar 14:38 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
Oración: pidamos al señor que nos ayude a deleitarnos cada día en su palabra.