En estos días de reflexión quise hacer algo especial, un dibujo para Dios.
Este post no necesita muchas palabras, es él, el hacedor de las cosas mas grandes.
Para dibujarlo no necesité más que lapiz, papel, colores marrón, negro, azúl y la mejor inspiración, su bondad.
He tardado aproximadamente 4 horas en hacer estos trazos, pero tan sólo bastó una mirada de 5 segundos a su rostro para llenarme de paz, agradecimiento y satisfacción.
Aquí el detalle: