Si, mi post comienza como una canción de Yordano que se oía en la radio que decia algo más o menos como: "Vivir en Caracas, morir en Caracas..." y es que para vivir en Caracas hay que entender varios códigos que pueden ser contradictorios entre sí. Ejemplos, cuando eres peatón te sientes con derecho a cruzar donde sea e insultar a los conductores, además de quejarte que no se respetan los espacios y los derechos de quienes andan a pie, pero, el gran pero que no puede fallar, una tarde iba yo manejando y además estaba sintiendome muy altruista, por lo que cuando vi a un señor que iba con muchas bolsas en la mano recorté la velocidad para dejarlo cruzar - fuera del rayado - y le hice señas para que pasara...y ¡me insultó!
Otra "lindura", iba en la autopista, y había un hueco del tamaño de un Volkswagen del 73 por lo que tuve que recortar la velocidad y apartarme un poco para no perderme y salir en China, y cuando hice eso, pues he de haber molestado a un motorizado, pues alzo la mano derecha de una forma peculiar, y me gritó: " Mujer" "no jo" supongo que intentó insultarme pero, hasta el sol de hoy no estoy completamente segura que eso haya sido un insulto. Espero que no.
El metro. aunque esto es tema para otro post, no puedo no mencionarlo...es un mundo totalmente diferente a todo lo que en algùn momento pudieramos haber imaginado. Es entrar en una dimensiòn paralela en la cual sabes a la hora que entras pero no a la hora que sales, igual tampoco sabes si vas a llegar a tu destino, pero, no contarè mucho sobre el metro pues como ya dije, reservarè un post completo para el metro de Caracas.
Ya seguiré mostrando historias y anécdotas sobre mi hermosa Caracas, que, con todos sus contrastes sus idas y venidas, contras y pros, me sigue pareciendo una ciudad muy hermosa que no quisiera cambiar por otra, es decir, no quisiera irme de aquí. En fin, que hay que conocer la ciudad, y como buscadora de la belleza, ya iré mostrando otras caras de Caracas, si, lo se, hoy expresé contrastes no muy alentadores, lo siento, pero en medio del caos también hay orden y en todo caso, si hay una garantía de algo: nunca hay tiempo para aburrirse, pues siempre estamos innovando para sobre llevar el caos sin sucumbir a el.