Esta mañana
me despertó el vértigo,
soleado el patio se traga la oquedad,
la brisa lo humeante de mi desabrido café
y la sombra que proyecta la mata de níspero: el humo del hachís.
Esta mañana desperté sin luz,
sin un arcoiris porque tampoco salen ya
y extrañando el oliva de los ojos de Victoria.
Esta mañana es soleada y el café me sabe a mierda.
Autor: Luis Bello.