Hola mi apreciada comunidad de steemit espero que se la estén pasando muy bien; les saludo en este día tan maravilloso, y aprovechar mi paso para dejarles una reflexión sobre algunos de los tantos valores que tenemos que ir fortaleciendo a menudo en nuestras vidas e ir fomentando a nuestra familia principalmente en las nuevas semillas y frutos que son los hijos, para que sean hombres y mujeres capaces de ver el verdadero amor a la cooperación, solidaridad y el compartir; porque en el mundo ya está cargado de mucha competencia e individualismo.
Mis agradecimientos a la publicación de este articulo PUBLICADO POR MARÍA EN 20:32
ETIQUETAS: REFLEXIONES
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Los siete palos secos...
Una madre tenía siete hijos. Cayó en cama con una enfermedad incurable y, al adivinar que se acercaba la hora de la muerte, llamó a sus hijos y les dijo:
-Sé que voy a morir muy pronto y quiero que cada uno de ustedes salga de la casa y me traiga un palo seco.
Así lo hicieron los hijos y muy pronto todos estaban de regreso cada uno con un pequeño palo seco.
La madre agarró el palo que había traído el hijo mayor, y se lo dio al más pequeño de los hijos, diciéndole:
-¡Pártelo!
El hijo menor lo hizo sin dificultad alguna.
-¡Parte ahora otro!
Así el más pequeño partió todos los palos sin problema.
-Vuelvan a salir y me traen un palo parecido al que me trajeron antes.
Cuando estuvieron de vuelta, la madre le pidió el palo seco a cada uno de sus hijos. Los amarró fuertemente y le dijo al hijo mayor:
-Tú eres el más fuerte, parte los palos.
Por mucho que es esforzó, no pudo.
-No puedes?
-¡No!
-¿Alguno de ustedes puede?
Por mucho que todos lo intentaron, ninguno fue capaz.
-Recuerden bien esta lección. Mientras estén unidos, nadie podrá con ustedes. Pero si pelean, se separan y cada uno va por su lado, serán fácilmente vencidos.
El individualismo y el egoísmo, camuflados con frecuencia en nuevos términos como competitividad y eficacia, se presentan hoy como valores esenciales. Impera el darwinismo social, la sobrevivencia de los más fuertes o de los que son capaces de adaptarse. Como consecuencia de ello, crece en el mundo la exclusión y la miseria. Alguien ha dicho que el mundo moderno parece un inmenso barco que navega a la deriva a una velocidad vertiginosa. Unos pocos van en camarotes de lujo, otros se apilan en la cubierta, muchos van hacinados en las bodegas, y la inmensa mayoría trata de alcanzar el barco mientras se ahoga o sobrevive a duras penas en el propio oleaje que levanta el barco.
Necesitamos con urgencia una educación que cultive en nosotros la cultura de la cooperación y solidaridad. Con frecuencia, alabamos teóricamente la cooperación, el compartir, pero la practica real en la mayoría de los centros educativos impone la competencia, el individualismo, el triunfo de los mejores dotados o con mayores ventajas, “el sálvese quien pueda” de ahí la necesidad de analizar no tanto nuestros discursos y proclamas, la recitación de los fines de nuestra educación, sino el currículo oculto, el clima organizacional, las prácticas de premios y castigos. Ello nos mostrara si en verdad nuestros centros educativos son lugares donde todos aprenden juntos y aprendan unos de otros, o son lugares donde se fomenta el trabajo individual y el triunfo exclusivamente personal.
Fomentar la cooperación supone crear estructuras que permitan y promuevan la verdadera participación, el trabajo en equipo de directivos, docentes, alumnos padres y representantes, porque solo unidos podemos crecer fuertes y enfrentar los retos de este mundo globalizado.
“Solos seremos fácilmente quebrados y derrotados”.
Atrevámonos a proponer ideas y trabajar con una globalización de la cooperación y la solidaridad. Transformemos nuestros centros educativos en semillas y modelos de una sociedad fraternal.