Hoy me eh dedicado a escribir una última carta para esa persona que vino a hacer revuelo en mi vida y se marchó sin pérdida ni medida. Le amé tan intenso y denso como se me hizo posible y sin embargo no fue suficiente a su voraz apetito, le dediqué versos y reversos mostrando-le las constelaciones que iba guardando para nosotros. Le sumé a nuestra resta aun sabiendo que de nuestro caos no nacían estrellas. Que nuestro universo paralelo colapsaba bajo nuestros pies descalzos y nuestros corazones que ahora eran del otro se iban quebrando al paso del tiempo, aquel viejo amigo que una vez nos llevó a conocernos y hacernos tan inmensamente felices, que costaría creer que ahora somos unos completos desconocidos caminando por la calle ahora en distintas calles. Y eso no fue lo peor, lo peor fue amarlo hasta el cansancio, hasta el borde de mi cordura, entregándole cada parte de mi ciegamente con premura. Otra noche de insomnio a tu nombre.