Despierto. Siento el hielo en la espalda. De inmediato, algo no anda bien, ¿A dónde se ha ido el calor y las sábanas humedas, propias del pleno verano?. Todo está oscuro. Intento moverme. No puedo. Estoy encerrado. No puedo salir. Una jaula me apresa. Mi cuerpo se estremece. Estoy jadeando. Mi corazón se retuerce con fuerza. Siento el golpeteo en el pecho. Me propongo calmarme. Resulta en vano. La inquietud se intensifica. Desesperado, sacudo los barrotes de madera. No hay caso. A pesar de mis esfuerzos, no ceden ni un milímetro. Se me cierra la garganta. Respirar es imposible. Con mi último aliento, grito por mis padres. En menos de un minuto, me sacan de debajo de la cama.
El relato es de mi autoría, espero que lo hayan disfrutado y gracias por leer!