Las aves son libres, y son tan libres, como para decidir quedarse.
Recuerdo que pancha se paseaba por todo el techo de la casa, pasaba de un lado a otro y jamás, teniendo la potestad, jamás intentó irse. Era feliz allí.
Las aves son libres, y son tan libres, como para decidir quedarse.
Recuerdo que pancha se paseaba por todo el techo de la casa, pasaba de un lado a otro y jamás, teniendo la potestad, jamás intentó irse. Era feliz allí.