
Nuestra reportera Sífrida Cariaco, se dirigió a una nave espacial que aterrizó en las afueras de la ciudad para entrevistar a su pasajero. Se trataba de un alienígena panzón, con dos ojos raros y grandes, tres manos, tres pies, y cuatro dedos, que afirmaba que los extraterrestres no existen. Como el ser espacial hablaba muy raro, el equipo de producción tuvo que ubicar inmediatamente un dispositivo muy moderno de traducción de idiomas espaciales para comunicarse con el alienígena. Este ser espacial, reveló que su nombre es Ambrosio B56 y le dijo a Sífrida:
– Esto que ves niñita es una ilusión, los extraterrestres no existimos, solo andamos por todos los planetas sin existir, visitamos galaxias enteras, y rebotamos en meteoritos de manera invisible. Yo no sé qué cree la gente que anda diciendo que nosotros existimos, creo que son personas que andan en la luna. Ahora con esos inventos como el Photoshop todo lo inventan; se ponen a editar imágenes con un montón de naves espaciales. ¡No es justo!
Y mientras el alienígena hablaba, la niña lo tocaba en repetidas oportunidades para comprobar si era real o no.
Una vez terminada la entrevista Ambrosio B56 le dijo a la reportera, de manera extraoficial, que ellos eran seres de paz, muy inofensivos y que sólo buscaban obtener conocimientos de todos los planetas posibles, para desarrollar curas contra enfermedades graves y proporcionar información a los humanos sobre mejoras tecnológicas: en estos momentos realizaban aportes a una investigación que permitiría desarrollar un celular que tele-transportaría a las personas al lugar que quisieran.
Pero Ambrosio B56 le insistía a la reportera que no existían, y así, sin más explicación se montó en su nave, y luego del despegue desapareció en el infinito.
– Esto que ves niñita es una ilusión, los extraterrestres no existimos, solo andamos por todos los planetas sin existir, visitamos galaxias enteras, y rebotamos en meteoritos de manera invisible. Yo no sé qué cree la gente que anda diciendo que nosotros existimos, creo que son personas que andan en la luna. Ahora con esos inventos como el Photoshop todo lo inventan; se ponen a editar imágenes con un montón de naves espaciales. ¡No es justo!
Y mientras el alienígena hablaba, la niña lo tocaba en repetidas oportunidades para comprobar si era real o no.
Una vez terminada la entrevista Ambrosio B56 le dijo a la reportera, de manera extraoficial, que ellos eran seres de paz, muy inofensivos y que sólo buscaban obtener conocimientos de todos los planetas posibles, para desarrollar curas contra enfermedades graves y proporcionar información a los humanos sobre mejoras tecnológicas: en estos momentos realizaban aportes a una investigación que permitiría desarrollar un celular que tele-transportaría a las personas al lugar que quisieran.
Pero Ambrosio B56 le insistía a la reportera que no existían, y así, sin más explicación se montó en su nave, y luego del despegue desapareció en el infinito.
Cuento de mi autoría